No tengo disculpa.
Un mes sin escribir, nunca me había pasado.
Y ahora me cuesta volver a coger el ritmo...
Podría decir en mi descargo que entre trabajo, la recuperación de la operación de mi madre, cuidar a las leonas, llenarme de sentir (ejemmm....) de el gatito... no me he dado cuenta del paso del tiempo, pero sería mentira. Sabía que pasaban los días, tenía ideas para escribir, me ponía delante de la pantalla... y me costaba escribir en un ordenador que no es el mío.
Absurdo, lo sé.
Pero no me siento a gusto sintiendo como me leen por encima del hombro (léase mi madre quejándose de que pierdo el tiempo "jugando" con el ordenador; léase alguna de las leonas quejándose que ocupo el ordenador cuando ellas quieren cogerlo; léase miedos varios tontos).
Quiero, necesito, mi rincón para escribir; que no me llamen la atención; no estar pendiente de peleas de adolescentes tontas o de si me necesitan. Necesito dejar un post a medio escribir durante horas y después retomarlo justo cuando me llega la inspiración y sin tener que quitar a nadie de mi rincón.
Y no me preocupa perder eso, mi rincón de escribir, si lo cambio por lo que tengo ahora mismo. Por ver una sonrisa en los ojos al mirarme, por un abrazo al dormir, por "te quiero" cuando lo necesito, por una mano agarrado a la mía.
Así que quizás vuelva a tardar en subir un post al blog, pero no me voy sin despedirme, solo ando más lenta al escribir.
Etiquetas: reflexiones



Tú vive y disfruta el amor que tienes y el blog.... bueno, siempre estaremos aquí esperando.
Muuuuacks!