Dos hijas que crecen.
Un amor con futuro.
¿Qué más pedir?
Mientras caminaba dirigiéndome a mi trabajo me dio por pensar. Hay situaciones que solo se pueden vivir ocasionalmente o quizás una sola vez en la vida. Y yo tengo la suerte de volver a vivir la ilusión de preparar una vida con alguien que amo.
Ilusión por organizar la casa, por ver como se puede cambiar la decoración, por imaginar que tal quedará esto aquí o allí. Cambiar los muebles demasiados gastados, buscar otros. Hacer cuentas... y sobre todo sonreir.
Esa sonrisa bobalicona que no se me borra de la cara, porque estamos en la última cuenta atrás...
Y recordar como empezó todo. Tan despacito, cocinándose casi sin darnos cuenta.
¿Cuándo nos enamoramos?
No lo sé exactamente, solo el recuerdo de descubrir la sensación un buen día. Él estaba ahí, a mi lado, apoyándome cuando lo necesitaba, ofreciendo su mano si hacía falta. No busqué, no buscamos, sencillamente nos encontramos. Descubrir su mirada, sentir la mía sobre él.
Saber que no estábamos solos.
Por fin el camino llega a su fin... o tal vez al comienzo de uno nuevo. Porque la vida no acaba, sigue, reinventándose constatemente; Y en unos días acompañada. Reinventándonos momento a momento, amando, sin dejar de sentir; a pesar de las dificultades; porque estaremos juntos.
Y justo cuando llegaba a mi conclusión, en mis oídos sonó una canción. Inesperada pero precisa.
Me hizo sonreir, seguir más animada... a fuego lento en un par de semanas.
Etiquetas: ilusiones, reflexiones



Disfrutad de esas sensaciones, os lo mereceis ;)