- ¿Qué elemento ha cambiado?
Unas expresión de infelicidad se extendió por el rostro de Caxton. Al cabo de un momento dijo:
- Tienes razón, Jubal... el motivo fue Gill. Porque la amo.
- Te acercas. Pero no diste en el centro de la diana.
- ¿Eh?
- El amor no es la emoción que originó tu huida, ¿qué es el "amor", Ben?
- ¿Qué? ¡Oh, vamos, abandona ese tema! Mira con las que me sales. Todo el mundo, desde Shakespeare a Freud, se ha enzarzado con eso; nadie ha dado la respuesta. Todo lo que sé es que duele.
Jubal sacudió la cabeza.
- Te daré una definición exacta. "Amor" es la condición en la que la felicidad de otra persona resulta esencial para la de uno mismo.
- Acepto eso... -silabeó Ben, despacio-, porque es precisamente lo que siento hacia Gill.
- Bueno. Luego aseguras que se te revolvió el estómago y emprendiste la retirada, empavorecido, a causa de la necesidad de hacer feliz a Gill.
- ¡Eh, aguarda un momento! No dije que...
- ¿O se trataba de alguna otra emoción?
- Simplemente dije que... -Caxtono se interrumpió-. ¡De acuerdo, estaba celoso! ¡Pero, Jubal, hubiera jurado que no! Tenía el convencimiento de haberla perdido... acepté el hecho hace tiempo... Rayos, Mike no dejó de caerme simpático por ello. Los celos no conducen a ninguna parte.
- A ninguna parte agradable para uno, cierto. Los celos constituyen una enfermedad, el amor es la condición sana. El cerebro inmaduro confunde a menudo un sentimiento con otro, presupone que a más amor, más celos... cuando la verdad es que ambas emociones son incompatibles; una apenas deja sitio a la otra. Las dos al mismo tiempo producen un torbellino insoportable... y absorbo que ese fue tu caso, Ben. Cuando los celos levantaron la cabeza fuiste incapaz de mirarlos cara a cara... y emprendiste la huida.
Siempre he defendido que si amas realmente a una persona, si estás seguro de su amor, es enfermizo sentir celos. Si amas a una persona, no le haces daño con tus celos. Me acusaron de no saber amar de verdad cuando afirmé que no soy celosa. Me afirmaron por activa y por pasiva que celos y amor estaban unidos, que eran lo mismo.
Doy las gracias a Heinlein por saber decir tan acertadamente en este diálogo lo que realmente siempre he sentido.
Si amas de verdad, su felicidad estará siempre por encima de tus sentimientos.
Celos y amor son incompatibles.
Si amas, respetas al ser amado. Si sientes celos, has perdido el respeto que todo ser humano se merece.
Etiquetas: lecturas, reflexiones



En esta novela Heinlein dice muchas frases acertadas.
Si hay confianza puede haber amor eterno, y nunca celos.
Te quiero cariño