Pero eso no ha impedido sentirme amada entre brochazo y brochazo a una pared de la casa. No ha impedido besar entre paños para limpiar la pintura sobrante. No ha impedido soñar en un futuro juntos, tan cercano que siento que lo toco con los dedos.
Y la ilusión por cambiar de sitio unos muebles y desechar otros, por ir de tiendas a mirar escaparates, hasta dolerte los pies, por mirar el color del céntimo (ofú, que caro todo).
Junto a la congoja, cuando ya no tienes nada y justo entonces decide tu lavadora ponerse de huelga de turbina caída... tantas cortinas, sábanas y ropa lavada las últimas semanas hizo que dijera basta. Justo un día después que el lector de dvd decidiera que todos los cd's y dvd's pertenecieran al grupo de "error en disco".
Solo unas semanas más, después de cuatro años... ya no queda nada gatito.
Nota off topic: Por fin conseguí que mi antigüa compañía de teléfono liberara mi número... aunque su última jugada ha sido cobrarme un mes de más un servicio que no me ha dado. Cuando he reclamado esa factura su respuesta ha sido que ellos cobran por mes adelantado y que por descontado, no me devolverán ese dinero de más porque no tengo derecho a esa reclamación. Seguiré peleando e informando.
Etiquetas: decepciones, ilusiones, reflexiones




Aunque no soy la persona más indicada para decirlo, porque en cuanto puedo cojo las maletas, unas vacaciones en casa también pueden ser muy gratificantes.
Que a veces, en nuestra obsesión por aprovechar las vacaciones, nos pegamos unas palizas terribles y volvemos al trabajo peor que nos marchamos.
Aquí o en el Polo Norte, la compañía es lo importante.