¿Qué nos hace inscribirlos el mismo día que nace en nuestro equipo de futbol y negarles después que ellos quieran pertenecer a otro... es más, incluso negarles que quieran practicar otro deporte?
El día que Miguel se enteró que el futuro retoño que esperaba su mujer era chico, anduvo por varias tiendas para comprarle la equipación completa de su equipo de futbol... inclusó intentó inscribirlo como socio, pero le impusieron la obligación de una fecha de nacimiento y no pudo hacerlo.
Miguel Ángel salió del hospital vestido del club de futbol de su padre... pantalón, camiseta, calcetines (no encontró botas de futbol para recién nacidos)... y con un banderín en la mano que su padré ató a su bracito con una cinta.
Durante años, Miguel Ángel vivió el futbol en su casa... acudió a un partido con solo un mes de vida (y tras pelea de sus padres) y después de ese vinieron decenas más...kilómetros recorridos, poster, banderines, bufandas... álbumes con los jugadores, recortes de periódicos...
Pero a Miguel Ángel no le gustaba el futbol, lo que realmente él quería era hacer gimnasia deportiva.
- Mi hijo no es un maricón... ese deporte es para maricones.
Y Miguel inscribió a su hijo en un equipo de futbol infantil... y le obligó a acudir varios días en semana para entrenar.
Durante varios años, Miguel Ángel odió el futbol y lo practicó. Nunca fue bueno en nada, a pesar de los constantes cabreos de su padre. De castigos. De regañinas varias. Perdió ilusiones, perdió su infancia, perdió sus ganas de triunfar... por cumplir el sueño de su padre.
Con quince años se enfrentó a su padre. No quería seguir pasándolo mal jugando un deporte que ni le gustaba ni lo hacía bien. Recibió un "hostión" en respuesta.
Con dieciseis años dejó el futbol... dejó su casa... y dejó a su familia. Para su padre, murió en ese momento, dejó de tener un hijo.
¿Qué derecho tenemos los padres para decidir el futuro de nuestros hijos? ¿Qué derecho tenemos los padres para matar un sueño, una ilusión?
Hoy en día, Miguel Ángel tiene veintisiete años, trabaja como camarero en una discoteca de moda. Es guapo y triunfa entre las chicas... pero dejó de tener familia hace más de diez años y en su mente está escrita a fuego la idea de jamás ser padre, porque no se perdonaría nunca el romper el futuro de un hijo por una ilusión suya.
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