En ocasiones, por instinto, por pereza o por costumbre, cometemos el mismo error una y otra vez. Sabemos (cuando lo analizamos) que está mal, pero nos es imposible corregirlo, porque, al igual que cuando aprendes a montar en bici nunca lo olvidas, hemos aprendido mal y nos cuesta dejar nuestros errores.Wendeling tiene trece años y estudia octavo de EGB. Su mejor amiga,
María José, ha conocido a un chico que a ella no le gusta mucho y se le ha ocurrido decírselo. Están enfadadas y llevan unos días sin hablarse. Además, después de su última evaluación, en que no ha recibido ni un simple beso o sonrisa de su padre, al presentar sus notas en casa... anda pensando en como
llamar la atención. No es justo que a su hermano, después de no haber aprobado ni el recreo, no halla recibido ninguna regañina y ella, con sus excelentes notas, ni un simple "bien hecho".
- No es justo... no... no lo es (escribe Wen en su diario por esas fechas).
Y la verdad, con tantas cosas "importantes" en su cabeza, como para ponerse a pensar en la palabra
"aunque" ¿es con h intercalada o no?
Durante meses, cada vez que ha escrito esa palabra ha sido
ahunque. Defecto de aprendizaje o no, es así como lo piensa ella y es así, como sale de su bolígrafo. Eso le ha costado varias llamadas de atención de distintos profesores e incluso una bajada de nota en literatura por falta reincidente. Y a pesar de que se prepara recitándose mentalmente "aunque sin h, aunque sin h, aunque sin h", sigue encontrando en sus exámenes
"ahunques" corregidos una y otra vez.
De ahí su sorpresa, cuando a final de curso, la profesora de literatura le devuelve su examen. ¿Nota? 8,75. Le ha bajado un punto por una falta ortográfica repetida. Wendeling se resigna, seguro que es la "h" de algún aunque. pero aún así, busca donde está.
Y lo encuetra.
Un "aunque" rodeado en rojo y en el que aparece una "h" entre la a y la u.
Wen abre los ojos. Se sorprende, se pone a pensar.
Ha escrito "aunque" bien, sin "h" intercalada y la profesora se lo marca como falta ortográfica e incorpora la "h". Pero a ver... llevan todo un año diciéndole que se escribe sin h... ¿o es con h?... las dudas la corroen. Levanta su mano.
- Profe... ¿aunque es con hache o sin hache?
- ¿Otra vez te lo tengo que explicar Wen? sin hache, "aunque" no lleva hache en ningún sitio. Por eso te he bajado un punto.
- Entonces... ¿esto? - Y le enseña su examen.
La profesora acude a la mesa de Wendeling tras soltar un suspiro. Viene dispuesta a repetirle la misma frase que le ha dicho durante varios meses. Y cuando mira donde señala Wen.... Se queda en silencio.
Abre su boca para decir algo, pero no dice nada.
Se pone roja.
Y empieza a reir a carcajadas.
- Lo siento Wen - susurra mientras vuelve a corregir la palabra entre risas - pero te lo he tenido que corregir tantas veces durante el curso que al final me lo has pegado.
Wendeling sonrie, tiene su sobresaliente, pero todavía le costará meses de corregir ese fallo de aprendizaje.
Nota: Conseguí aprender que aunque cometamos miles de veces el mismo fallo, jamás dejará de ser un error. Algo nunca dejará de estar mal, por mucho que todo el mundo se equivoque. Perdón, pero no admito la disculpa que he escuchado un montón de veces: "si da igual, todo el mundo lo hace"... a mi no me vale.