Para todos
Nunca podemos decir que sepamos tanto
que no sea necesario aprender un poco más.


Dedicado a los niños que aprenden constantemente,
dedicado a los mayores que reconocen que son nuestro futuro,
dedicado a los que enseñan,
dedicado a los que nunca dejan de aprender.

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Wendeling, martes 31 de enero de 2006, 22:06 | Enlace permanente | 3 comentarios
treinta años atrás
Nieva en todas partes, salvo aquí, circunstancias de vivir a nivel del mar, se ha quedado a unos kilómetros de casa. Pero la sorpresa es cuando veo mi pueblo, ese en el que viví de niña, en televisión, blanco por completo y los comentarios de los habitantes:

- La última nevada así, fue hace treinta años.


Treinta años atrás... Wendeling se pierde en sus recuerdos... treinta años atrás.

Wen niña despierta, se está calentita dentro de la cama, con ese colchón de lana que se adapta a tu cuerpo y las mantas sobre ti, que casi impiden que te muevas del peso. Pero hay que ir al colegio. Espera a que su abuela la "despierte" oficialmente, para levantarse.

Pero la abuela no termina de llegar al dormitorio. ¿Qué habrá pasado? tampoco se escucha mucho ruido en la calle.

Se atreve a salir de la cama.... bruffff... ¡qué frio!

- ¿Mama?

- Hola Wen, hace mucho frío, quédate en la cama un ratito más.

- Tengo que ir al cole.

- Hoy no, ha nevado y hace mucho frío.

Wendeling corre al patio y allí se encuentra con la nieve sobre los plásticos que ha puesto su abuela sobre sus queridas plantas, para que soporten el frío... No puede evitar sonreir, ni cogerla en sus manos.

Horas después, vuelve a casa, entumecida de frío y mojada por la nieve, ha estado jugando con sus amigos, han hecho muñecos de nieve y se han tirado bolas (que por cierto, cuando te dan de lleno y han apretado bien la nieve... duelen). Y feliz, había visto nevar antes, pero no en esa cantidad... hay nieve para unos días.

Al día siguiente, despierta y salta de la cama, mira por la ventana... ¡la nieve sigue ahí!, corre a mirar el termómetro de temperatura ambiente, hay 10 bajo cero, eso quiere decir que no hay colegio. Wen con la sonrisa en la cara va a buscar su desayuno. A ella no le molesta que el grifo no salga agua cuando lo abres (las tuberías se han congelado), no le molesta que no haya pasado el panadero, ni el pescadero... sus abuelos son perfectos y la proveerán de comida... sólo le importa que es otro día sin colegio y con nieve para jugar.

- Hola ma..... ¡chússss!

- Vaya, ya me parecía a mi que ayer pasaste demasiado frío en la nieve.

- Si sólo es un estornudo, no pasa nada.

- Hoy no sales a la calle, Wen, te quedas en casa.

- ¿Qué? Pero si todos mis amigos jugarán y... y.... y no sé cuanto tiempo más durará la nieve.

Wendeling se queda sin motivos para salir. Ha pillado un buen catarro. Enfurruñada, se toma su leche y se sienta en la mecedora delante de la chimenea, con un tebeo en la mano.

Cuando llega su abuelo la ve con cara larga.

- Ya has pillado el catarro ¿eh?, pero si es que ayer te pasaste.

- Hay nieve... y yo aquí, sin poder salir ¿Y si cuando me ponga bien no hay más nieve? ¿Y si ya jamás nieva? Y además estos tebeos me los he leído ya y estoy aburrida.

- Jajajaja... no te preocupes, nevará más veces, no se si hoy o mañana o el año que viene, pero nevará. Anda toma y ve corriendo a comprarte otro, pero no te entretengas jugando con la nieve ¿vale?

Su abuelo le da dos duros y Wen corre a ponerse el abrigo y las botas. Sale a la calle y se extraña, sigue habiendo nieve, pero casi no hay niños jugando. El muñeco que ayudó a hacer ayer, sigue ahí... Revolondo, aunque se le ha borrado la sonrisa y los ojos. Wen está enfadada, se para delante del muñeco, lo mira y con toda su mosqueo, levanta el pie y propina una tremenda patada al muñeco de nieve.

¡Sorpresa! El muñeco está helado y muy muy duro, le devuelve el impulso que le ha propinado Wendeling, pierde el equilibrio y termina con un buen golpetazo en el culete. Se levanta corriendo, mirando a ver si alguien le ha visto, se siente avergonzada por enfadarse y darle la patada al muñeco... tan avergonzada que se vuelve a casa sin comprarse su tebeo.

- ¡Qué rapido has vuelto! ¿Qué te has comprado?

- Nada, no he llegado, no me encuentro bien.

Y se mete en la cama.

Ha aprendido la lección... a costa de un buen dolor en el pompis.

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Wendeling, lunes 30 de enero de 2006, 22:37 | Enlace permanente | 2 comentarios
¿Año nuevo, blog nuevo?
Me quedé sin espacio en el blog y durante un tiempo estaba decidida a comprar una ampliación a blogs.ya.com. Pero a última hora, mi falta de dinero (o más bien, la necesidad de utilizarlo en un par de leonas que son mi vida) ha hecho que me decida por crear un blog nuevo. Lo malo será la nueva dirección. A no ser que cambie la dirección del antiguo y la recicle a este (más que nada por la cantidad de personas que me enlazan). Bueno, ya veré lo que hago después de hoy.

Estuve tentada de buscar espacio borrando post antiguos... quitando imágenes (que ya hice en su momento) o comentarios. Pero soy lo bastante egocéntrica como para que me gusten vuestros comentarios. Y ya puestos ¿borrar artículos antiguos? Todos los escribí de corazón y no me decidía por cuales quedarme y cuales borrar. Así que la decisión final está aquí.

También pensé en crear un blog en otro servidor sin límite de espacio, pero me gusta este. Me gusta el aspecto que tiene (y que me sería difícil reproducir, más que nada por mis nulos conocimientos en estos temas) y me gusta la sensación de estar "en casa y en familia" que me ha proporcionado después de todo este tiempo.

Espero seguir con vosotros durante más tiempo, porque después de 15 meses, os habéis convertido en parte de mi familia. Os quiero mucho a todos. Gracias.

Nota para los nostálgicos interesados en echarle un último vistazo al anterior blog

Editado: A las personas que me enlazan, no es necesario que cambieis ese enlace, he reciclado la dirección a este blog, para que tenga la misma que el anterior. Como regalo

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Wendeling, , 0:15 | Enlace permanente | 3 comentarios
Recuerdos imprevistos
Wendeling tiene siete años y está leyendo el tp. Su papa (abuelo) le da todas las semanas un duro y ella corre hasta la plaza mayor del pueblo, donde está el quiosco de tebeos y chucherías varias y compra su revista, que devora en la ventana.

Si, resulta raro el lugar, pero es una casa muy antigua, los muros son de piedra y argamasa, muy anchos, delante de todas las ventanas hay una especie de pollete, de unos 40 cm de ancho y a Wen le encanta sentarse ahí y leer a la luz de la calle su revista y sus tebeos.

En ocasiones también se suben y acurrucan al sol zipi y zape (los gatos de la casa), nombres originales que escogió la niña, por ser hermanos y porque uno era de color dorado y blanco y el otro negro al completo. Le encanta acariciar a los gatos y sentir en sus dedos sus ronroneos, mientras lee los capítulos de las series que le gustan y emitirán por televisión la próxima semana, mientras hace los pasatiempos (sólo algunos, los crucigramas son difíciles para ella todavía) o lee las dos páginas de la fotonovela y mientras los vecinos, al pasar por la calle la saludan.

A Wendeling le encanta leer y le encanta subirse en esa ventana en particular.

Durante 5 años, ha mirado al mundo desde esa ventana, ha comido su pan y chocolate (de la Campana) mirando como llovía, mientras a unos metros a su espalda, la chimenea calentaba la habitación. Ha hecho sus deberes del colegio, mientras otros niños se burlaban de ella, porque se habían escapado de casa y estaban jugando en la calle. Incluso recuerda como al principio esa ventana carecía de cristales, solo una reja y los postigos de madera, tachonados con clavos de enormes cabezas... y al final llegaron unos cristales, algo especiales, porque para poder cerrar los postigos, primero tenías que retirar esa especie de ventanita que encajaba delante de la reja.

Y hoy, treinta años después, Wendeling ve llover desde la ventana de su casa y han llegado esos recuerdos imprevistos, cuando la vida era más fácil y la inocencia primaba sobre su manera de mirar a través de una ventana.

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Wendeling, viernes 27 de enero de 2006, 20:11 | Enlace permanente | 3 comentarios
Manías y derivados
Todos hemos sufrido momentos en que algo nos ha sacado de nuestras casillas y pasado el tiempo, nos hemos dado cuenta que no era para tanto... pero aún así, siempre que sucede, nos volvemos a comportar igual. No aprendemos.

Son las dichosas manías.

No son imprescindibles para vivir, pero lo hacemos. ¿La razón? En ocasiones creo que es un resquicio de nuestra niñez, de cuando de bebés aprendemos que todo está bien si sucede una y otra vez y cuando deja de suceder, es el fin del mundo. Sus horas de las comidas, sus horas de las siestas, su hora del paseo y su hora del baño... si cambiabas el horario por cualquier circunstancia, tienes al bebé nervioso y pasa una noche en la que no te dejan dormir.

Todos tenemos manías, que levante la mano quien no las tenga (no hace falta, ya he leido por ahí, la epidemia que ha contagiado a toda la peña de blogueros y adictos). Yo me confieso, a pesar de mis reticencias... multiples (hasta cinco veces han intentado contagiarme con el dichoso meme), de tenerlas. Y creo que también las he confesado públicamente a través de la vida de este blog. Así que, por favor, no seamos más vagos y si estáis interesados en conocerlas, bucear un poquito en mis archivos y os reíreis más de una vez de mi.

De acuerdo... seré buena... una pista: siempre ando con la cabeza en distinto sitio de su lugar habitual (os veo venir... no, aunque me gusten, con esta frase no me refería a.... a eso... ni tampoco a eso otro...)

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Wendeling, jueves 26 de enero de 2006, 22:32 | Enlace permanente | 2 comentarios
Una sonrisa en la mañana
De casualidades está llena la vida. Y hoy, cuando me he encontrado con él, la vida, por un momento, ha conseguido que sonría.

Realmente lo echo de menos y sólo han sido unos minutos, un "¿qué tal?" y un "te veo muy bien", porque llegaba tarde al trabajo. Pero me ha gustado verle y sentir como me mira y su sonrisa.

Lo que no le supe decir, fue que le quiero un montón y que para mí, siempre será especial. Desde aquí, un beso enorme, que espero que te llegue.

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Wendeling, miércoles 25 de enero de 2006, 21:35 | Enlace permanente | 2 comentarios
ADELANTE (Naiara)
Justo en el momento en que empezaba
a encontrar oscuridad hasta en el sol de mi ciudad.

Justo en el momento en que la resignación
consumía cada día mi ilusión.

Apareces tú y me das la mano
y sin mirarme te acercas a mi lado.
Y despacito me dices susurrando que escuche tu voz.

Adelante por los sueños que aún nos quedan
adelante por aquellos que están por venir.
Adelante porque no importa la meta
el destino es la promesa de seguir...
Adelante.

Justo en el momento en que empezaba
a sospechar que la ilusión me abandonó sin avisar.

Justo en el instante en que empezaba
a olvidar, a atreverme, a imaginar, a inventar.

Apareces tú y me das la mano
y sin mirarme te acercas a mi lado.
Y despacito me dices susurrando que escuche tu voz.

Adelante por los sueños que aún nos quedan
adelante por aquellos que están por venir.
Adelante porque no importa la meta
el destino es la promesa de seguir...



Y justo cuando en este momento me necesitas, siento que odio esos kilómetros que nos separan. Me gustaría gritar "adelante Scotty" y teletransportarme a tu lado, para que me sintieras muy cerca, para susurrarte al oido que pienso cuidarte si me dejas. Para, en definitiva, amarte.

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Wendeling, martes 24 de enero de 2006, 20:33 | Enlace permanente | 3 comentarios
La soledad de los mayores
No soy una mujer vengativa, nunca he sido del "ojo por ojo..." y cuando mi madrina me preguntó el porqué seguía comportándome con mi abuelo y con mis tíos como si no hubiera pasado nada, la única respuesta que pude darle fue... que no tenía respuesta, seguían siendo mis tíos y mi abuelo, a pesar de todo y mi abuelo era lo bastante mayor (cumplirá los 100 años en un par de años más) como para morirse en cualquier momento y no quería el cargo de conciencia de que a pesar de todo lo que hizo cuando era niña iba a terminar enfadada y sin dirigirle la palabra. Al fin y al cabo todo se reducía a dinero y para mi siempre primará el amor (si, lo reconozco, soy así de rara, a aguantarse tocan).

Pero estoy empezando la historia por el final. Un momento que le doy la vuelta.

Mi abuelo siempre ha sido el típico padre de familia de la España rural. Él dirigía a su familia a la manera de ordeno y mando, tomaba sus decisiones y todos estaban obligados a seguirle. Esa era la educación que recibían los hombres entonces y esa fue la educación que cedió a sus hijos. Había que guardarle el respeto debido por ser el pater familia, así que nunca (y nunca es nunca) se equivocaba y mucho menos, admitía su error, porque eso hubiera supuesto que era humano ¿no?

Consiguió sacar a su familia adelante, a pesar de una guerra y una postguerra en las que perdió todos sus ahorros y sus humildes posesiones. Consiguió que su familia no pasara excesiva hambre y tuviera una casa en la que resguardarse. Consiguió transmitirles el orgullo de ser lo que eran, a sus hijos y me educó a mi. Me quiso, me mimó, consiguió que fuera una niña caprichosa y orgullosa de mi familia (incluido el fantasma que habitaba la casa y a la mula Blanquita).

Todo este largo preámbulo es para hacer ver como es mi abuelo, no pretendo justificar lo que hizo, porque en el fondo, no tiene justificación.

Cuando mi padre murió, mi abuelo se sintió en la obligación de cuidar de nosotros, de su viuda y sus dos nietos. Tomo su decisión y nos "invitó" a vivir con ellos, en el pueblo. Allí había una casa grande (que compartiríamos con mis abuelos) y no nos faltaría nada. Mi madre habló con sus hijos, les comentó la propuesta de su suegro y nosotros (o al menos yo) lo pensamos bien... pros, la tranquilidad de saber que no nos faltaría nada y la protección de la familia... contras, el volver a vivir en un pueblo pequeño, sin grandes horizontes (más bien ninguno), sin la posibilidad de seguir estudiando ni encontrar un trabajo adecuado a nuestros gustos. También pensé en mi madre, era viuda y ser viuda en el pueblo significaba encerrarse en vida, vivir siempre en casa, nada de salidas, siempre vestida de negro y llorando a ese esposo muerto. Y yo conocía a mi madre, hacerle eso era matarla.

Al final decidimos quedarnos en la ciudad... Y se lo dijimos a nuestro abuelo.

Para él, eso fue una afrenta, fue hacerle ver que se había equivocado, que esa opción que él había "escogido" por nosotros no era la adecuada. Para él, fue perderle el respeto que le debíamos. Culpó a mi madre de conseguir que "perdiera" no sólo a su hijo, sino también a sus nietos.

Mi hermano y yo "dejamos" de ser sus nietos, dejamos de pertenecer a su familia y la familia nos olvidó. Como si nunca hubiéramos existido.

Mi abuelo jamás ha vuelto a dirigirle la palabra a mi madre. Con el tiempo yo volví a visitar a mi abuela (a escondidas) hasta que nacieron mis hijas y se las llevé... Aunque él no tuviera una nieta, yo si tenía un abuelo y ahora era ya bisabuelo. Mi abuelo no reconoció su error, porque éramos nosotros los equivocados, no él... pero le encantó conocer a sus bisnietas.

Todo volvió a la normalidad... más o menos.

Aparecen en escena mis tíos, los hermanos (tres) de mi padre. De pronto, cuando siempre habían renegado (eso sí, nunca en su cara) del comportamiento autoritario y la actitud de su padre con ellos, porque seguía tratándolos como niños pequeños y no como hombres, padres ya de familia... ahora se convierte en los hijos más buenos y cariñosos. Los mejores hijos que sacan a pasear a sus padres, que los llevan de viaje a lugares que nunca han visitado, que los "muestran" en reuniones de amigos, orgullosos de esos padres que tienen. Y como quien no quieren la cosa, hacen un comentario: " Su nuera, esa que ya no tiene, es joven todavía y quizás un día vuelva a casarse. Si hace eso, se llevará la herencia que le corresponde por ser madre de sus dos nietos, alguien que no es de la familia".

Jamás acusaré a mi abuelo de esta parte de la historia y de la decisión que tuvo, sino a mis tíos. Ellos conocían a su padre y ellos sabían la reacción que tendría mi abuelo ante esas palabras.

Mi abuelo cedió, toda su herencia, esas possesiones ganadas con el sudor de su trabajo y todo su esfuerzo, a sus tres hijos vivos... toda, vendida por unos miserables euros (creo que no llegaron ni a un euro por hijo), con la idea de que un supuesto marido de mi madre, pillara algo que no le correspondía.

Mi hermano y yo nos quedamos sin la herencia correspondiente a mi abuelo. Mi madre intentó recuperar algo, pero después de múltiples consultas a abogados, terminó por convencerse que meterse en ese tipo de juicios, no reportaría nada.

Mi hermano ha dejado de relacionarse con mis abuelos y mis tíos. Mi madre lleva así desde que murió mi padre. Y yo sigo hablando con mi abuelo ocasionalmente... como si no hubiera pasado nada.

No quiero decir que yo llevo razón y mi hermano no o al revés. Al fin y al cabo, da igual quien tenga razón. Mi abuelo me educó y sigue queriéndome como a su niña pequeña, esa que defendió de Sor Teresa. Y cuando estas navidades le llamé por teléfono para felicitarle , mi abueló lloró, porque se sentía sólo (después de conseguir su herencia, mis tios "desaparecieron" del mapa... exactamente no sé que pasó entre ellos y mi abuelo, esa parte de la historia no he llegado a conocerla, pero quiero creer que mi abuelo se dio cuenta de su error e intentó que le devolvieran sus posesiones). Va a cumplir un siglo de vida y con su mente lúcida, descubre que todos estos años luchando sólo ha conseguido estar sólo.

Y yo no puedo dejar de llorar, porque le quiero.

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Wendeling, lunes 23 de enero de 2006, 13:33 | Enlace permanente | 3 comentarios
Nunca sabes que te falta algo
Naturalmente, nunca sabes que te falta algo, si nunca lo has poseído. Cuando cuento mi infancia, sin mis padres y sin mi hermano, muchas personas me preguntan si fui feliz.

- ¿Feliz? ¿Por qué no iba a serlo?

- Porque te faltaron tus padres.

- Sí. Eso es cierto, pero no noté su falta, porque era muy pequeña para darme cuenta de ello. Vivía con mis abuelos y ellos me dieron todo el amor que necesitaba. Nunca cuestioné porqué no vivía con mis padres y mi hermano sí. Las cosas eran así y ya está.

Y era cierto, no tuve una infancia infeliz por la falta de mis padres (salvo el episodio de mi "escapada" del colegio). Incluso recuerdo la rabia que me daba cuando me veían pasear con mi abuelo y todos... absolutamente todo el mundo terminaba por preguntarme:

- ¿Y a quien quieres más? ¿A tus padres o a tus abuelos?

- A los cuatro por igual.

Siempre respondía así, porque sabía que era la respuesta correcta, pero en el fondo sabía que no podía querer a mis padres igual que a mis abuelos, porque no los conocía... Unas cuantas cartas y algunas conversaciones por teléfono (en las que nunca sabía que decir) no sustituían todo lo que mis abuelos me daban.

Cuando crecí y terminé conociendo y viviendo con mis padres, fue cuando sentí que se había perdido una parte de mi infancia. Mis abuelos me habían cuidado y me querían muchísimo, pero sé que necesité esa educación que dan los padres y que a mi me faltó, sustituida por la concesión de todos los caprichos que una niña puede pedir y desear.

Eso no quita que tuviera una infancia feliz.

Y ahora, cuando descubro un amor en el que hay entrega por completo sin pedir nada a cambio, me doy cuenta de todo lo que necesité y no tuve... aunque claro, entonces desconocía que alguien podría amarme así, con esa entrega, con esos mimos (reconozco que somos una pareja pastelosa... ¡pero qué delicia serlo sin que te lo echen en cara constantemente!), en definitiva, con ese amor que yo necesito. Que esto no quiere decir que antes no me amaran o yo no amara de verdad, intento decir que he descubierto lo que necesito ahora, porque antes nunca lo tuve. Un amor que me llena por completo, sin tanta pasión como he sentido antes, pero con la certeza de saber que es de verdad y que con un poco de esfuerzo, será para siempre.

Me siento feliz por amar a alguien tan especial y me siento feliz por saber que me ama, que no necesito una demostración de su amor, porque con una mirada me hace estremecer, porque con una caricia, consigue revolucionar todas las mariposas de mi estómago, porque con un beso, consigue que me sienta completa, porque no necesito nada más para sentirme feliz, sólo la certeza de su amor.

Y a pesar de mis problemas económicos, de mis bajones emocionales a consecuencia de mi situación, siempre sabe sacarme una sonrisa y una ilusión en el mañana.

Te amo, mi caballero.

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Wendeling, viernes 20 de enero de 2006, 22:25 | Enlace permanente | 3 comentarios
Resulta fácil
Resulta fácil buscar un culpable.
Resulta fácil hablar de los otros.
Resulta fácil apuntar con el dedo.
Resulta fácil, demasiado fácil.

¡Qué nadie venga, que nadie grite,
que nadie pretenda, que nadie obligue!
¡Todos tenemos derecho a ser igualmente distintos!

Como el niño que aprende que acusando al hermano o al compañero de la falta cometida... los mayores seguimos escapándonos de nuestra propia responsabilidad. El padre acusa al profesor de la nula educación de su hijo, cuando ha sido incapaz de enseñarle respeto a su retoño. El infiel acusa al hastío, o incluso a la desgana de su pareja, de su propia infidelidad. El ladrón acusa a la sociedad de sus delitos. El político acusa a su predecesor de los problemas que no sabe (o no quiere) arreglar. El vecino acusa... Nadie nos salvamos.

Pero que fácil es buscar y acusar en el otro, sin mirar en uno mismo.

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Wendeling, jueves 19 de enero de 2006, 22:20 | Enlace permanente | 2 comentarios
La persona más valiente
Cuando eres niña, sueñas con tener cientos de aventuras, en las que demuestras tu valentía.

Eres un fiero capitán pirata, que robas a los malos gobernadores con ganas de enriquecerse a costa de las pobres viudas y doncellas indefensas.

Eres un beduino transumante que recorre el desierto, devolviendo a la civilización a aventureros insensatos que se pierden.

Eres un científico a punto de descubrir la vacuna del siglo y empresas interesadas en seguir sangrando a los enfermos, te ponen todas las trabas posibles para evitar tu descubrimiento.

Pero un día descubres, que no eres tan valiente como crees... ni siquiera eres tan valiente como sueñas... descubres que la persona más valiente que has conocido y conocerás nunca, vive a tu lado.

Y llegas tarde.

Hoy recupero un artículo que escribí hace exactamente un año, en recuerdo y honor de la persona más valiente que conocí nunca:


Tristeza


¿Qué hacer cuando la tristeza te toma de las manos y te dice ven?

La vida nunca ha sido fácil. Aunque hay momentos en que sientes que te deslizas por ella, sin preocupaciones aparentes, sonríendo... dejándote llevar, sabes que todo es solo un decorado, que detrás se encuentra la auténtica vida, la complicada, la jodidamente dificil de vivir.

Un buen dia descubrí a mi padre sentado en el sofá, los ojos cerrados, sudando (era diciembre), con los puños tan apretados que tuve la sensación de que sus nudillos atravesarían la piel. Estaba perdiendo mucho pelo a consecuencia de su tratamiento... pero todavía no se le notaba.

Me sorprendió mirándole. Me hizo sentarme a su lado para que pudiera abrazarme, ultimamente casi no tenía fuerzas. Descubrí heridas en las palmas de su mano, se había clavado las uñas.

- ¿Te duele?

Asintió.

- Pero no se lo digas a tu madre. No quiero que se preocupe más.

Me quedé mirándole muy seria y después bajé la cara. Siguió hablando, bajito, como para si mismo.

- No me da miedo morirme... de todas formas a todo el mundo le pasa antes o después... Sé que tu madre es fuerte, siempre ha sido la más fuerte de nosotros dos, la que ha tenido las ideas brillantes, así que sé que será muy capaz de sacaros adelante... pero ¿sabes lo que más rabia me da?

- ¿Qué, papá?

- Qué no voy a conocer a mis nietos.

Me sorprendió muchísimo su respuesta. En segundos pasaron por mi cabeza cientos de ideas... Siguió hablando:

- Ni se te ocurra. Debes tener tus hijos cuando te encuentres preparada. Ni por mí, ni por nadie más... Solamente cuando tú te encuentres realmente preparada... (calló unos segundos, en los que yo volví a levantar mi mirada y centrarme en sus ojos... esos ojos que sonreían al mirarme)... de todas formas no daría tiempo.

Ahora tengo la misma sensación que me invadió entonces. Tristeza. Sé que mi padre habría disfrutado haciendo rabiar a sus nietas y queriéndolas con toda su alma.


Un año más, papá... son ya demasiados, en los que te sigo echando de menos. Te quiero.

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Wendeling, miércoles 18 de enero de 2006, 20:38 | Enlace permanente | 3 comentarios
Seguir adelante
La vida da pequeñas sorpresas en ocasiones y en otras grandes sorpresones.

Hay veces que no te gustaría recibirlas y en otras, sueñas toda la vida para que lleguen.

Así que:

Recuerda el tiempo de la floración
en los días difíciles,
y cuando te decidas a andar
no evites los baches del camino.

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Wendeling, martes 17 de enero de 2006, 19:56 | Enlace permanente | 2 comentarios
Errores
Cuando meto la pata, lo reconozco. Y mi último post no ha sido precisamente un acierto.

Lo escribí en un momento en que la rabia no me dejaba pensar bien... rabia por todo, por la situación que me toca vivir, porque en muchas ocasiones la fuerza me abandona y no veo bien hacia donde me dirijo.

Siento haberos metido en algo que solo concierne a mi ex-marido y a mi. Al final ha resultado ser uno de esos programas de prensa del corazón que no me gusta ver. Tenéis razón los que hablais que no conoceis ambas partes de la historia, por eso pedí que no opinárais.

No pretendo justificar mi actitud, no tiene justificación, tampoco quiero caer de nuevo en una pelea dialéctica que no tiene nada que ver con este blog, que es privada. Pero cuando la vida se te revuelve de tantas maneras, en ocasiones solo ves la salida fácil. Pretendía hacerle reaccionar, que hablara conmigo cara a cara de una vez. Pero en vez de eso he conseguido la reacción contraría. Antes él evitaba esa conversación que llevo semanas pidiéndole. Ahora no sé que pasará... por un estúpido error mío.

No voy a hablar de legalidades, ni de lo que es justo o no. Es algo que tenemos la obligación de arreglar, entre los dos y voy a seguir peleando por intentar hacerlo.

Pido humildemente perdón a todos por no pensar antes de actuar y también por mi cobardía, no voy a dejar que me comentéis este artículo. Aunque mi dirección de mail sigue ahí.

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Wendeling, lunes 16 de enero de 2006, 15:50 | Enlace permanente | 1 comentarios
Una petición
En ocasiones me gustaría ser mala... o al menos aprender a serlo. Supongo que tiene que ver con mi carácter, porque aunque lo he intentado en alguna ocasión, soy incapaz.

De acuerdo, cada uno ve una parte de la historia y la interpreta en consecuencia. Me propuse no volver a mencionarlo en esta bitácora, porque cada leve insinuación (incluso sin insinuaciones siquiera) suponía un nuevo enfado que por exigencias mías, no estaba dispuesta a aguantar... Porque para mi, lo primero son mis hijas.

Intento ser amiga, intento ser confidente, comportarme en consecuencia. Le cuento mis problemas, porque durante muchos años ha sido la única persona con la que he contado para seguir adelante. Pero duelen los rechazos, duelen los "y a mi qué". Duele, que aunque él sepa como soy, me catalogue en otro rol... que si, que ahora soy una ex y antes era una esposa y que los roles han cambiado. Acepto eso, pero por favor, que son sus hijas al igual que son las mías. Que todo lo que hago es por ellas. Y no comprendo (supongo que por mi rol de madre también) que sea capaz de interponer sus intereses a los de esas niñas y encima me deje a mi el "marrón" de tener que contárselo a ellas.

Podría ser mala y comportarme tan cabronamente como la mayoría de las "ex" que conozco. Pero son mis hijas y él es su padre y no estoy dispuesta a eso. Podría obligarle a que se cumpliera punto por punto todo lo que firmó... pero soy incapaz de jugar con el amor de mis hijas por su padre. Podría explicarles que esa pensión que me pasa, no es para mi... es para que sus hijas sigan viviendo... podría explicarle las veces que he pasado el día con un simple bocadillo, porque ha llegado fin de mes y no había nada más para mi, porque todo lo que quedaba era para ellas... podría explicarle muchas cosas, pero como es "mi versión" de la historia, no quiere escuchar.

No voy a contar lo que ha ocurrido en esta ocasión, porque primero tengo que "averiguarlo" yo, porque me ha dejado casi con la palabra en la boca (vale, que me lo ha dicho justo cuando se tenía que ir a trabajar... ¿por qué no lo ha hecho antes que teníamos algo de tiempo?). Tengo que saber y discutir su postura... entenderla, porque no comprendo como algo que afecta a sus hijas, lo haya dicho así, como quien no quiere la cosa. Tengo que saber si es definitivo o sólo es circunstancial.

Por favor, sé que es difícil, pero habla conmigo. Por favor, explícame tus razones y yo te contaré las mías. Por favor, hablemos. No me evites... podemos solucionar las cosas entre los dos. No es por mi, son ellas las únicas que ocupan todos mis esfuerzos. Pero por favor, cara a cara. En este momento escribo esto para soltar mi rabia contenida... esa que me han causado tus palabras y que me ha dejando sin habla. No es una acusación, solo una petición para que hablemos de una vez... sin peleas, sin gritos, sin acusaciones. Para intentar solucionar los problemas que afectan a nuestras hijas juntos. Porque eres su padre y yo soy su madre. Porque no pienso sustituirte como padre nunca (creas lo que creas). Porque es su futuro lo único que me importa.

Nota: Y por favor, a mis lectores habituales, les pediría que no comentaran este post despectivamente hacie el padre de mis hijas. Sólo conocen mi versión de la historia y supongo que él tendrá la suya.

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Wendeling, sábado 14 de enero de 2006, 21:34 | Enlace permanente | 3 comentarios
Duendes, espíritus, brujas y destino
En ocasiones me gustaría creer en fantasmas, brujas, horóscopos y lectores de tarot. Mi vida no sería tan complicada si pudiera echar culpas al destino o a las meigas. Pero claro, soy tan racional que no tengo más remedio de acusarme de mis propios errores.

¿Que por la mañana no ha sonado el despertador? Ha sido el espíritu que habita en casa y que no ha querido que me levante a la hora, para que tengamos que correr para no llegar tarde... Esa es la lectura fácil, la "difícil" es aceptar que la culpa ha sido mía por no comprobar que casi no le quedaban pilas al despertador.

¿Qué me he caído al bajar de la acera? El duende bromista que me ha empujado... porque vamos, no voy a culparme yo misma de mi despiste natural.

¿Qué me enamoro de una persona maravillosa? Eso ha sido el destino. ¿Cómo una persona normal y corriente va a tropezarse precisamente con esa persona para enamorarse? Eso no puede ser. Las decenas de circunstancias que unidas pueden conducir hasta esa persona, no pueden ser casualidades, tienen un nombre propio que nos dirige: el destino.

Por cierto, ya puestos ¿El qué no encuentre un trabajo medio decente también es una cuestión de destino? es para cabrearme con él y decirle de una puñetera vez que soy una persona cualificada y que necesito ese trabajo (y su consiguiente sueldo mensual) ¡¡¡leñes!!!

En serio, en ocasiones me gustaría creer en todas esas cosas, porque sentiría que no es culpa mía. Podría cabrearme con algo/alguien ajeno a mí de mis errores ¿o es mala suerte?

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Wendeling, viernes 13 de enero de 2006, 20:46 | Enlace permanente | 1 comentarios
Los ciclos de la vida
- Mami, ¿Para qué existen los problemas?

- Para que la vida no sea tan aburrida.

- Pues vaya. Pero te aseguro que sin problemas de mates, yo podría divertirme mucho más.

- ¡Ah! Te referías a ese tipo de problemas, perdona Estel. Creí que era una pregunta más retórica.

- ¿Pregunta retórica?

- Me refiero, a que hay preguntas que se hacen sin esperar respuesta. Y con respecto a los problemas de mates, son para aprender mejor. Las matemáticas son razonamientos y los problemas es la forma más fácil de que sepamos aplicarlos a nuestra vida.

"Claro y por eso necesito saber en que lugar del recorrido del tren, la mosca se cansa y se posa en la nariz del gordito que dormita soñando con una chica."

Nota: Esa respuesta no me la dio Estel, pero justo una conversación similar que tuve con mi profesor de física terminó así, con una carcajada unánime de la clase, cuando tenía 12 años. Y después dicen que la vida son ciclos y se repite constantemente. Voy a terminar creyéndolo y sintiéndome vieja, porque otra estudiante está ocupando ya mi lugar.

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Wendeling, jueves 12 de enero de 2006, 19:58 | Enlace permanente | 3 comentarios
El sentido de la vida
Si puedo nacer cada día
en la orilla de tu mar en calma,
estaré experimentando el sentido de la vida,
sabré que no acaba el bien... ni el amor.

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Wendeling, miércoles 11 de enero de 2006, 21:48 | Enlace permanente | 2 comentarios
Después de un tiempo
Cuando alguien con el que quizás hubieras llegado a algo, si los miedos (los suyos concretamente) le hubieran dejado lanzarse en su momento, te dice, casi un año después del último encuentro, que sigues estando en una parcela propia en su corazón y que de ahí, no te saca nadie...

Cuando alguien, a quien vuelves a ver después de tanto tiempo, te sigue mirando con ojos sonrientes, te dice que estás estupenda y que se alegra de verte enamorada (y además, sientes que es verdad)...

Cuando alguien, termina por confesarte eso que nunca te dijo en su momento (pero que intuistes) y termina su frase con un: "fui un gilipollas por perderte"...

Te pide que nunca dejes de ser su amiga....

No tienes más remedio que decirle si.

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Wendeling, martes 10 de enero de 2006, 19:40 | Enlace permanente | 3 comentarios
Creyendo en los Reyes Magos
El año pasado empecé a creer en los reyes magos, cuando recibí un buen regalo de la manera más inesperada. Pero tras un año creyendo en ellos, debo reconocer que éste ha sido excepcional.... ¡vaya cantidad de regalos me han traido los reyes! ¿eso es de ser muy buena?

- "Choque de Reyes" de la saga "Canción de Hielo y fuego" de George. R. R. Martin.

Regalo recibido vía correo ordinario desde el lejano sur (Gran Canaria para ser exactos).

- Colección de cuatro librojuegos de la colección ¡Brujerías! de Steve Jackson: "Las colinas de Shamutanti", "Kharé: la ciudad de las trampas", "Las siete serpientes" y "La corona de los reyes". Para leer y disfrutar de estos libros, hay que crearse un personaje y después ir escogiendo las distintas opciones... así que distintas relecturas distintas aventuras. Será la primera vez que me introduzca en este tipo de libros, pero tienen pinta de ser divertidos e interesantes.

- "Los dientes del dragón" de Juan Eslava Galán.

- Los tres libros que me faltaban de la saga de "Las Crónicas de Narnia" de C.S. Lewis: "La travesía del viajero del Alba", "La silla de plata" y "La última batalla"

- El CD "Amarantino" de Enya

- Comic de "Gina" de Purita Campos... ¡Autografiado por la propia autora! Regalo excepcional pues yo leía este tipo de comics cuando era adolescente (que sí.. que las maias, aunque parezca mentira, también hemos sido adolescentes).

Regalos recibidos vía paje personal desde el lejano norte (Barcelona para ser exactos)

- Dibujos y postales de felicitación, vía dos elfas preciosas, realizadas por ellas mismas y algunas decenas de besos y abrazos por ayudarlas a montar juguetes.

- Monedero de piel en negro, vía mi madre.

- "La espada de fuego" de Javier Negrete, vía menda lerenda (que ya tenía ganas de echarle mano).

Después de tal cantidad de regalos, he de reconocer que no me he sentido especialmente buena este año pasado, así que haré acopio de "bondad" para cuando me sienta rabiosa y con ganas de morder a alguien... que he de reconocer que me ha encantado.. que desde que era niña no recibía tal cantidad de regalos y que prometo que este año voy a ser igual de buena, porque a pesar de todo esto, el mejor regalo ha sido tenerte entre mis brazos estos cuatro días.

Confesión: Estoy enamorada de la persona más excepcional que he conocido. Te quiero.

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Wendeling, lunes 9 de enero de 2006, 22:26 | Enlace permanente | 2 comentarios
Y voy yo y me lo creo
Ilusionada esperaba la mañana del día 6 de enero... ilusionada y dormida, porque me habían "prometido" que no me despertarían hasta las siete y veinte... y voy yo y me lo creo.

Sobre la una de la madrugada llegó mi "regalo" de reyes (por unos minutos no se adelanta de día... pero llegó... llegó en su día adecuado para ser mi regalo de reyes). Sonrisas, besos, mordisquitos (y el resto es privado).

Y a las cuatro y media de la mañana.

- ¡Mami! me he despertado para ir al baño y ¿sabes? he mirado como sin querer... para ver... y han venido los reyes... ¿Mami? ¿mami? ¡¡despierta mami que han venido los reyes!!

Y la mami, con los párpados que no consigue levantar, porque acaba de dormirse, consigue por fin ver el reloj.

- Ithilien, son las cuatro de la mañana. Acuéstate un ratito que no se los van a llevar nadie.

-¡MAMIIII!

Y mami no tiene más remedio que levantarse para intentar calmar a la pequeña.

- Ithilien, es de noche todavía y me prometiste que no te levantarías hasta las siete y veinte... ¡si hasta pusiste el despertador para no dormirte! Vamos a la cama.

Y por fin, consigo meterla en la cama.

Y voy yo y me lo creo...

Dos minutos después vuelvo a escuchar pasos por el pasillo.

- ¿Ithilien?... vamos, a la cama.

- Mamiiiiii!!!

- ¿No ves que es de noche?

Pero nada, ni metiéndome a dormir con ella... que digo dormir... a que me de patadas y se levante cada pocos minutos "a hacer pipí", dando un paseo, claro, por delante de las cajas de los juguetes.

A las seis de la mañana.

- ¿Cuánto falta mami?

- Cuenta hasta mil y te levantas.

- Eso es mucho mami.

- Pues hasta novecientos.

- Uno... dos... tres... cuatro

(Por fín, seguro que se queda dormida)

- setenta y ocho, setenta y nueve, ochenta,...

(Pues nada, que esta no se duerme)

- tresciento cuarenta, trescientos cuarenta y uno.

Y yo que con el runrun de los números me estoy quedando dormida.

- ¿Mami? no te duermas, que no me escuchas.

- Si... si... te escucho

¿No será capaz de contar hasta novencientos? que no... que si... que los contó. Y se levantó rauda y veloz a por sus regalos.

- Ithilien, que son las seis de la mañana, procura no hacer mucho ruido que tu hermana duerme.

La hermana aparece segundos después, intentando abrir sus ojos y preguntando si han llegado ya los regalos.

Y ahí me tenéis, a las seis de la mañana, ayudando a recoger papeles de regalos, montando juguetes y riendo a carcajadas, con mis hijas, el cansancio y el sueño los aparqué por unas horas.

"Era el día de reyes" y yo también acaba de recibir el mejor regalo posible.

¿Qué tal vuestro día de reyes?

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Wendeling, sábado 7 de enero de 2006, 23:35 | Enlace permanente | 3 comentarios
¡Tocan diana a las 7:20 de la mañana!
Preparando la casa para la llegada de los reyes... si me descuido, las peques quieren acostarse ya. Estoy por todos los medios, evitándolo, no quiero verme como hace unos añitos, antes de las 5 de la mañana montando juguetes, con la legaña pegada y los ojos cerrados de sueño, aunque el año pasado, tampoco estuvo mal, sólo eran las seis y veinte de la mañana cuando me gritaron al oido:

- ¡¡¡MAMIIIIIIIIIIII!!! ¿¡HAS VISTO!? ¡¡HAN VENIDO LOS REYES!! ¡¡JUGUETES!! ¡¡JUGUETEEEEEEEEEES!!


Hoy han regateado conmigo a que hora pueden despertarme. Después de muchos tiras y aflojas, me han prometido que no me harán levantarme antes de las siete y veinte de la mañana. ¿Eso quiere decir que me traeran directamente los juguetes a la cama para que se los monte antes de esa hora?

Uffff.....

Y ahora tengo que hacerme a la idea que mañana toca diana a las 7:20 de la mañana.

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Wendeling, jueves 5 de enero de 2006, 18:12 | Enlace permanente | 2 comentarios
Reyes magos a la carrera
Los Reyes magos vienen de camino, el ambiente en casa está lleno de nervios por la espera... de preguntas si habré sido lo suficientemente buena para recibir ese regalo que se ansía. Las ganas de ayudar para conseguir borrar a última hora, esa pelea con la hermana o la vez que desordenó su habitación y no quiso recoger después.

Si te paras un momento, casi hueles a los camellos... esos sí, lo que están cargados de juguetes. Se ordenan habitaciones, se intenta buscar hueco para los nuevos juguetes (aunque luego jamás ocupen su lugar y siempre terminen en algún rincón de casa)... y se hacen cálculos de cuantos minutos quedan, para ver si así pasa el tiempo más rápido.

Pero este año se han adelantado 24 horas. No sé la razón, el paje real sencillamente me soltó los juguetes en casa, con un "ahí te los quedas" y como no tenía ganas de discutir, ni se ha dignado a tomarse la copa de anís (que claro, todavía no estaba servida al ser un día antes).

Estoy de acuerdo que los pajes reales también son humanos y que como todos, están contentos y en ocasiones están enfadados. Pero no entiendo porqué para calmar su enfado, tenga que fastidiar a esas niñas que se supone tanto quiere. Que vale, que de acuerdo, que lo que intenta es fastidiarme a mi y lo comprendo. Las rupturas nunca son fáciles, pero que por favor, cuando lo haga, mire si también daña a mis hijas, que son lo que mas quiero en este mundo.

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Wendeling, miércoles 4 de enero de 2006, 22:46 | Enlace permanente | 3 comentarios
Realidad, fantasía y respeto
¿Realmente llegamos a distinguir la realidad de la fantasía?

Siempre hay dos versiones de una historia... si sucede entre dos personas. Si un mismo suceso intervienen tres, cuatro... seis personas, habrá tantas versiones como personas hayan intervenido.

Pero es solo una misma historia.. ¿por qué tantas versiones? ¿Una es real y las otras fantásticas?

Cuando preguntas a una persona si está cuerda, salvo gansadas por medio, te suele responder que si... que sabe distinguir realidad de fantasía... por cierto, tengo la sensación que de aquí viene la creencia general de que fantasía es igual a persona no cuerda... pero esa es otra historia.

Entonces si sabes distinguir fantasía de realidad.. ¿por qué razón mi realidad no corresponde a la tuya? ¿es auténtica la tuya o lo es la mía? ¿Pueden ser auténticas las dos realidades o estar equivocadas las dos? y sobre todo (ya que veo venir tu respuesta) que parte de mi realidad es auténtica y cual fantástica... ¿Has pensado que quizás yo no esté de acuerdo con tu clasificación? Yo estoy cuerda y se distinguir mi realidad de mi fantasía. ¿Puedo confiar en que tú también lo estés?

Ahí está el final de la buena convivencia entre seres humanos que somos: confianza y respeto hacia los demás... Y quien se sienta identificado o acusado, que se aplique el parche. Porque tu verdad puede ser tan auténtica como la mía y si yo respeto eso, te exijo que hagas lo mismo.

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Wendeling, martes 3 de enero de 2006, 20:31 | Enlace permanente | 3 comentarios
Ya vienen los reyes magos...
Como cada año, en estas fechas el tema principal de conversación en casa, es la próxima venida de los reyes magos. Ithilien sigue manteniendo la inocencia e ilusión por su llegada. Cree a pie juntillas en su existencia. Pero lo más interesante ha sido la conversación privada que mantuve con Estel referente a este tema. La verdad es que intentaba presionarla un poco para descubrir si realmente sigue creyendo en ellos o no, pero me ganó por la mano... o es una niña muy inocente o muy lista, porque lo único que conseguí sacarle es un:

- "Es muy raro que los reyes sean tan mágicos, pero si no lo fueran ¿qué motivo habría para recibir tantos juguetes y regalos justo en ese día?"

Bueno, lo realmente interesante es que yo si creo en ellos. ¿Hay algo mejor que mantener la ilusión por la llegada de tu regalo de reyes?


Nota: La fiesta de fin de año fue.... hogareña, más que nada. Al final optamos por ver el programa de Canal Sur: "Menuda nochevieja". Reirnos con mi velocidad al comer las uvas (¡me sobraron 3 campanadas!), brindar con refresco de naranja por el año nuevo e inflarnos a comer jamón del bueno... y sobre todo sentirme feliz por tener a mis hijas a mi lado.

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Wendeling, lunes 2 de enero de 2006, 15:12 | Enlace permanente | 3 comentarios