Hace unos meses de la historia, pero el último artículo de Cyberiana me ha recordado esta anécdota bastante surrealista.Wendeling lleva separada poco tiempo, todavía muchos vecinos no se han enterado que su marido se ha marchado de casa. Un día se tropieza con uno de sus vecinos, viudo, de unos 50 años y con un hijo de 28 que vive con él. Le sonríe de oreja a oreja y se muestra muy educado con Wen, cuando habitualmente es huraño y pocas veces contesta a un simple hola.
Al día siguiente, Wen tiene la sensación de que el vecino la está siguiendo, se tropieza tres veces con él al cabo del día y siempre la sonrisa de oreja a oreja.
Dos días más tardes, Wendeling empieza a pensar cosas raras del vecino, hasta que este se "decide" a invitarla a un café, cuando vuelve a tropezarse con él, ya en un lugar más apartado, justo a la salida del trabajo.
Duda en aceptar, le pone una excusa plausible e intenta escaparse de la invitación. Él se ofrece a llevarla a casa, porque le gustaría "hablar" con ella.
Termina por asentir, siente curiosidad por lo que su vecino quiere decirle, aunque la sorpresa es enorme cuando éste le propone que se case con él.
- ¿Qué?
- Vengo tiempo observándote, viendo como cuidas de tu casa y de tus hijas, necesitas un hombre a tu lado...
"¿Mande? ¿Un hombre? Pero si acabo de quitarme uno de encima, como para pensar ahora mismo en liarme con otro"
- ... Y yo me he dado cuenta que eres una mujer
de verdad...
"¿Mujer de verdad? ¿Pero existen mujeres de mentirijillas?"
El vecino sigue hablando, alabando las habilidades de Wendeling como mujer
de verdad que sabe cuidar de su casa, de sus hijas, que puede adaptarse a un presupuesto familiar no muy elevado, por su condición de mujer separada. Y ofreciéndole a cambio, lo (según para él) mejor que como hombre puede ofrecerle: Un hogar, un hombre que cuide de ella y de sus hijas. Y claro, a cambio, le gustaría que ella cuidara de su casa y de él (aunque el vecino no aclara este aspecto, Wendeling sabe que se refiere a las tareas de casa, comida, lavar ropa, incluida la interior, y sobre todo, calentarle la cama, que como hombre viudo y no muy mayor, necesita todavía).
Wendeling, educadamente, rechaza la propuesta de su vecino, usando el tan manido recurso, que acaba de separarse y que todavía necesita un tiempo para vivir sola y aceptar toda la situación.
El vecino insiste en que se lo piense.... Y Wen piensa que lo que el vecino quiere ahorrarse son los 500 € mensuales que le cuesta la chica que le limpia y además, encontrase a una mujer en la cama...
Durante varios meses, él vuelve a preguntarle a Wendeling, hasta que ésta, un poquito asqueada y harta, le confiesa que ha decidido que le gustan más las chicas... después de una mirada incrédula, él se marcha de su lado murmurando por lo bajini "todas son unas putas" y la vida vuelve a la normalidad.
Y tal y como le comentaba a Cyberiana, no solo por inet, sino en todas partes, puedes encontrarte "elementos" masculinos que van de sobrados, como si todas tuviéramos que dar las gracias porque ellos están en el mundo.
Etiquetas: anécdotas, recuerdos