Hace un momento le han comentado a Wendeling, que el ser maruja es una actitud de la vida y no necesariamente el ocuparse de las tareas de casa y de cuidar a los niños su obligación, hay marujas que son arquitectos o médicos, así como también hay marujas que son hombres, aunque el mayor porcentaje se de entre las amas de casa.
Wendeling siempre se ha clasificado como maruja, por su obligaciones en casa y en la educación de sus hijas... pero visto lo visto ultimamente, va a tener que definirse de otra forma, porque no corresponde en la actitud marujil por antonomasia: maestro de todo y aprendiz de nada.
Y hoy, de vuelta al parque al que acude a diario con sus hijas, se ha tropezado con la maruja por antonomasia. Llevan viéndose hace tiempo, en el parque sus hijos juegan juntos, aunque es muy joven, tiene un hijo de la edad de Ithilien y otra pequeña tres años menor. Wen siempre la ha visto rodeada de amigas, siendo ella el centro de atención en toda conversación, aunque nunca le ha prestado mucha atención. Es una simple conocida de hola y adios.
Pero, en esta calurosa tarde, no había nadie más en el parque y ha terminado por sentarse al lado de una Wendeling absorta en su revista. E intentado mantener una conversación.
- Hola, ¡vaya calor!
- Pues si, demasiada, pero los niños necesitan jugar al aire libre.
- Si. Eso siempre dice mi marido, que a pesar del calor, saque a los niños al parque, que no es bueno que estén encerrados en casa, con tanto aire acondicionado...
Wendeling vuelve a su revista, la mujer (chica más bién, no llegará a los 25 años, sigue hablando)
- ... Porque ¿sabes? mi marido es Medium, sabe leer las cartas y siempre te acierta...
La mujer (de la que Wen no recuerda ni el nombre) calla, esperando alguna reacción de ella ante esta confesión. Pero a Wendeling no le interesan estos temas y ni se inmuta, sigue con su revista. Ante la muda respuesta, sigue hablando... aunque empieza a mirar alrededor a ver si aparece alguna conocida que le haga más caso.
- ... Nos conocimos así, yo fui con una amiga a que me echara las cartas, y me dijo que iba a tener dos hijos, que iba a ser madre soltera y que después me casaría con el padre de mis hijas... ¡Qué divertido! acertó en todo, salvo en que él iba a ser el padre de mis hijos.... Claro, es que normalmente los mediums acierta el futuro de los demás pero no el suyo propio....
Wendeling, algo mosca con la charla insustancial de esta mujer, que no admite que a ella esos temas no le atraigan, intenta ser un poco cortes y responde en ese momento.
- Pues si que es curioso, si.
Y sigue con la vista clavada en la revista.
- Acabamos de abrir una tienda de productos esotéricos. Si te interesa hacer una limpieza de tu casa o hacer algún sortilegio, tenemos de todo lo que necesites, y si no está, mi marido te lo encuentra enseguida. Está en la calle...
- Es que a mi, esos temas, ni me van ni me vienen. No me interesan.
- ¡Pero mujer! aunque sea una velita para atraer a los buenos espíritus a tu casa, o para encontrar trabajo si lo necesitas. Eso siempre está bien... Incluso te puedo enseñar el sortilegio para noche vieja y así todo te saldrá bien el año que viene.
- Pues no, todo eso me da igual, la verdad.
La maruja empieza a quedarse sin conversación con Wen, que ahora si, a pesar de su "educación" intenta no hacerle caso. Y vuelve a
su revista.- ¿Me dejas la revista un momento para que lea mi horóscopo?
- Esta revista no trae horóscopos.
- Todas las revistas lo traen. Si vienen hasta en los periódicos.
- Pero esta no es una de esas revistas. No trae horóscopos.
La "buena" mujer empieza a mosquearse con ella y a subir el volumen de voz.
- Mira, si no te caigo bien y no quieres prestarme la revista, pues me lo dices claramente en la cara. Pero no me vengas con tonterías de que la revista no trae horóscopos, porque yo sé que todas los traen.
Wendeling pasa la revista.
- Si encuentras los horóscopos, me lo dices, por favor. Que yo, en 25 años que llevo comprándola, nunca los he visto.
Empieza a ojear la revista que, naturalmente, no trae los famosos horóscopos que todas las revistas (como bien sabe ella) traen. Y termina por devolversela a Wendeling.
- Vaya mierda de revista te compras, que ni trae los horóscopos... ¿Y para que te gastas el dinero en una revista que no sirve para nada?
Y Wen aguanta la risa, cuando la maruja por antonomasia, maestra de todo y aprendiz de nada, ve aparecer a una de sus amigas habituales y cambia de banco, para chismorrear sobre esa tipa tan rara que se gasta el dinero en revistas que no sirven.... y que encima ni le ha preguntado donde tiene su marido la tienda de productos esotéricos.
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