¡Ahora caigo!
Hace unos años, si... esos años en que los móviles todavía pesaban sus buenos 10 kilos y tenías que llevarlos en un enorme maletín... (que no, por mucho que insistáis no voy a contaros cuantos años) yo tenía un trabajo bastante interesante. Aunque con vacas flacas.

Trabajaba como azafata de congresos y en invierno, como promotora de ventas. Así que ahí me veíais, un lluvioso invierno, cargada con stand desmontable y productos de promoción, recorrerme media provincia. Como siempre estaba de viaje, mi jefe me encargaba que le llamara en cuanto terminara mi jornada laboral, para saber como me había ido el día (y la verdad sea dicha, para tenerme controlada también). Y como los móviles todavía no estaban de moda, ni pesaban 60 gramos, pues tenía mi tarjeta telefónica para llamar desde cualquier cabina de España y parte del extranjero.

Cierto día no encontré la dirección a la que tenía que ir... vueltas Marbella arriba y abajo... nada, ni puñetera idea de donde podía estar el supermercado. Se hacía tarde y ya me veía la consecuente regañina de mi jefe, cuando decidí llamar en la siguiente cabina que encontrara para preguntar alguna indicación.

Encuentro la cabina. Suelto el maletín del Stand (que pesaba lo suyo), busco la tarjeta de telefónica en el bolso, la encuentro, y llamo al jefe.

- Alfonso, soy Wendeling. Estoy en Marbella, pero no encuentro la dirección que me has dado. Llevo un buen rato preguntando, y los extranjeros de aquí no tienen ni idea.... ¿que?.... Si, como si fuera tan facil encontrar a un marbellí auténtico, creo que desaparecieron en la prehistoria, con los dinosaurios, aquí solo hay turistas.... Sí.... sí.... un callejero ¿dónde demonios encuentro ahora un callejero?.... un momento, que tomo nota.

Me coloco mi auricular sujetándolo con el hombro, mientras busco en mi bolso un bolígrafo y un papel donde apuntar las indicaciones... mientras mi jefe me va dictando, se me ocurre apoyarme en el lateral de la cabina... Solo que la cabina no tiene lateral.

Y ahí va Wendeling, con el impulso.... cuando descubre que no hay cristal en el lateral... cayendo... cayendo...

Recuerdo la escena a cámara lenta. Yo intentando sujetarme a donde podía, incluso intenté agarrarme al auricular... pero nada

Wendelingnazo ... plaffff....

Y las carcajadas de varios transeuntes, antes de intentar ayudarme a levantarme y preguntarme (en varios idiomas, eso si) si me había echo daño. Y Wendeling con ataque de risa incluido, sin poder levantarse del suelo, por la genial y espectacular caida... y porque justo cuando me levantaba, había leído el cartel de la calle de la esquina... ¿Adivináis?

- Jefe, no importa, acabo de caer donde está la calle.

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Wendeling, lunes 31 de enero de 2005, 21:10 | Enlace permanente | 1 comentarios
¿Qué nos hace cambiar?
En ocasiones escucho que la personalidad de cada uno es incuestionable, que no cambia. Pero no creo que sea cierto. Lo he comprobado.

Vivimos e interaccionamos con el resto de las personas de nuestro alrededor. Suceden hechos, nos influyen. A unos más que a otros, pero no creo que nada nos deje indiferentes.

Pero en ocasiones me pongo a pensar. ¿Cómo fue posible que yo terminara siendo un mueble de casa? No me explico como una persona puede llegar a ese extremo, a anular su ser de forma tan metódica.

Alguien que está acostumbrada a tratar con todo tipo de personas, que se conoce todas las proposiciones indecentes que una mente más o menos sana puede lanzarme y esquivarlas sin sufrir daño psíquico... termine por sentirse nadie.

Cuando al principio de estos cambios, yo misma me daba cuenta, llegué a la conclusión de que lo hacía por amor.

¿Amor? ¿El amor hace que desaparezcas como ser humano?

No, me niego. Había más en juego y yo me dejé llevar. Me imagino que creí actuar correctamente al principio. Por amor a él. Después, por amor a mis hijas....

Pero ¿cómo se puede llegar a sentirme culpable por absolutamente todo lo que ocurriera? Culpable por no saber que comida le apetecía en cada momento. Culpable por no colocar bien la silla del comedor. Culpable por quejarme al tropezar con sus zapatillas. Culpable por no tener planchada la camisa que a él le apetecía ponerse en ese momento... culpable... culpable...

Está tan arraigada la culpa en mi, que aún ahora, después que todo haya terminado, sigo pensando que fue culpa mía. Sigo culpándome por que todo se haya roto....

¿Cómo puedes llegar a desear que termine por pegarte, para que él se sienta mejor? ¿Cómo puedo haberle dicho... vamos... dame ya de una vez... porqué sentí que merecía ese castigo?

No me explico como fui capaz de dejar que me anulara hasta ese extremo, de conseguir que perdiera todos mis amigos, todas mis relaciones sociales. Incluso que me perdiera a mi misma, como persona.

Y ahora me toca volver a cambiar de nuevo y mirar hacia adelante... pero se me hace todo tan cuesta arriba...

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Wendeling, domingo 30 de enero de 2005, 18:31 | Enlace permanente | 1 comentarios
"A la orilla de la chimenea" de Joaquín Sabina
Puedo ponerme cursi y decir
que tus labios me saben igual
que los labios que beso en mis sueños.

Puedo ponerme triste y decir
que me basta con ser tu enemigo
tu todo, tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.

Y si quieres también
puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien, tu pan y tu vino;
tu pecado, tu dios, tu asesino.

O tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.

Puedo ponerme humilde y decir
que no soy el mejor
que me falta valor para atarte a mi cama.

Puedo ponerme digno y decir
toma mi dirección
y cuando te artes de amores baratos de un rato, me llamas.

Y si quieres también
puedo ser tu trapecio y tu red
tu adios y tu ven, tu manta y tu frio
tu resaca, tu lunes, tu hastío.

O tal vez ese viento
que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazada a una duda
en mitad de la calle y desnuda.

Y si quieres también
puedo ser tu abogado y tu juez
tu miedo y tu fe, tu noche y tu día
tu rencor, tu porqué, tu agonía.

O tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.

O tal vez ese viento
que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazada a una duda
en mitad de la calle y desnuda.

O tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar....

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Wendeling, sábado 29 de enero de 2005, 16:49 | Enlace permanente | 1 comentarios
No está
- Te quiero

- ....

Y te quedas esperando su respuesta, y te sientes vacía cuando esta no llega. Y sientes como va entrando la soledad dentro, como va cogiendo sitio, despacio, pero aposentándose, tomando terreno, sabiendo que va a tardar mucho tiempo en salir de dentro de tí.

- No puedo decírtelo, no quiero mentirte.

- Si lo sé, eso es lo peor, que lo sé. Y no quiero obligarte a decirme algo que no sientes.

Y cierras los ojos y piensas que necesitas amar, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, que necesitas entregarte por completo. Que necesitas compartir... mezclar tus recuerdos con la otra persona, tus experiencias con las suyas, tus deseos con los suyos.

Y no te sientes una persona completa sino amas.

Quieres mirar a los ojos, introducirte en su mente, notar sus caricias mezcladas con las tuyas. Quieres besar, lamer, morder, acariciar, arañar, sentir como su piel resbala debajo de tus dedos. Quieres oler su deseo y mezclarlo con el tuyo. Quieres sentir como se estremece por estar contigo.

Y estás vacia. No está. No está. NO ESTÁ.

- Te quiero.

- ....

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Wendeling, viernes 28 de enero de 2005, 16:47 | Enlace permanente | 1 comentarios
El club de la buena gente
Ayer, leyendo a P99 me hizo pensar (aparte de emocionarme bastante). Gracias, a todos, por esas palabras, realmente perteneceis a ese club de la buena gente que de vez en cuando me sorprende.

A P99 por dedicarme un artículo en su blog. A Monty por aguantar mis llantinas via msn. A BekarioPrekario por esa admiración que no creo merecer. A Jose por su abrazo. A SegFault por arrancarme siempre una sonrisa y por retarme en público a escribir este blog.

Y a toda esa gente que sé, que se para un ratito todos los días para leerme (algo que sigue sorprendiéndome).

Con un nudo en la garganta, una lágrima a punto de salir y una sonrisa en mi cara. Besos de una maia para todos.

(Releyendo el artículo de hoy... vaya cursilada me acaba de salir, pero es lo que siento y no se demostrarlo de otra forma)

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Wendeling, jueves 27 de enero de 2005, 21:58 | Enlace permanente | 1 comentarios
Había una vez...
Había una vez una niña que deseaba existir. Deseaba que el mundo se diera cuenta que ella estaba allí, que era alguien, pero nunca lo conseguía. Cuando parecía que estaba a punto de hacerlo, siempre pasaba algo y la luz se apagaba.

No existía.

Un día conoció a alguien, alguien maravilloso que le ayudó a encender la luz, alguien que la colocó en un altar, alguien que decía que la quería y se agarró; se agarró a ese alguien desesperadamente, porque necesitaba existir.

Pasó el tiempo, se acostumbró a esa luz y necesitó más... necesitó encender más luces y lo hizo. Creó luz, tres lucecitas maravillosas que formaban parte de ella; pero una se apagó y lloró. Lloró por la pérdida, lloró por ella y siguió existiendo, por las otras lucesitas que la necesitaban.

Y el alguien maravilloso que le enseñó a encender la luz se fue separando, cada vez más lejos. Ella le necesitaba, pero no llegaba a él. A veces pensó que realmente nunca estuvo a su lado. Otras veces pensó que era egoista, mala, por no dejarle libre.

Y dejó de encender la luz, volvió a desaparecer. Se convirtió en nada, en un mueble apagado y feo que había en la esquina y que solo sonreía cuando las lucesitas se encendía a su alrededor. Cuando se daba cuenta que la necesitaban. Pero la niña buscaba al alguien maravilloso que cada vez estaba más lejos, al que no llegaba, al que ya no le encendía la luz.

Y volvió a pasar el tiempo y deseó apagar su no-existencia por completo. Y casi lo hizo, pero de pronto encontró lucecitas a su alrededor que iban y venían, que a veces estaban y a veces no. Se sentía, existía con ellas, deseaba alargar el momento en que estaban... y se escondió en ellas.

Apareció otro alguien, fuerte, grande, que le dijo que no necesitaba encender la luz, porque había luz dentro de ella. Que estaba viva, qu existía, y la niña se sintió bien, y le gustó sentirse así. Y deseó estar con ese alguien fuerte que le enseñaba a existir.

Pero el alguien maravilloso todavía andaba por ahí. Muy lejos, inalcanzable casi. Y la niña se dijo que el alguien maravilloso también la necesitaba y deseaba alcanzarle, para decirle que gracías a él, ella había existido, que le había enseñado a encender la luz.

Pero al alguien maravilloso no le gustó la existencia del alguien fuerte. Y ella se sintió mal, por el alguien maravilloso y por el alguien fuerte. Porque los dos le habían enseñado a existir. Porque no quería perder a ninguno. Porque no quería escoger.

Y al final no ha escogido ella. Las lucecitas siguen dependiendo de su no-existencia. El alguien maravilloso sigue encendiendo la luz ocasionalmente y se siente amenazado.

La niña dejará de existir de nuevo.

Adios alguien fuerte, gracias por intentar que existiera, por intentar que viera la luz que hay dentro y que no consigo ver.

Gracias alguien maravilloso por seguir encendiendo la luz y cuidar de las lucecitas.

Gracias niña, por no existir.

(Escrito en casa, 22 de Octubre, 1999)

Ocasionalmente sigo "visitando" mis antiguos diarios. En la época que escribí esto, me sentía hundida por completo. Meses después intenté realmente no-existir.

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Wendeling, miércoles 26 de enero de 2005, 21:57 | Enlace permanente | 1 comentarios
Reflexiones en el excusado
Hoy, mientras leía el periódico, he tenido un ataque de risa al leer lo siguiente... ha conseguido que tenga la risa fácil toda la mañana y que contagie a toda la oficina (jefe incluido). Lo comparto con vosotros.

- ¿Por qué se llama Alcohólicos Anónimos si lo primero que haces es ponerte en pie y decir: "Hola, soy fulano y soy alcohólico"?

- ¿Por qué los ginecólogos salen de la habitación para que te vistas?

- Si un día te salvas de un accidente y vuelves a nacer, ¿tendrías dos ombligos?

- Si el vino blanco va con el pescado, ¿Las uvas blancas van con el sushi?

- ¿Por qué se dice "temporada de turistas" si no puedes dispararlos?

- ¿Por qué la vaca que rie no echa la leche por la nariz?

- ¿Por qué la palabra abreviatura es tan larga? ¿Por qué monosílaba tiene cinco sílabas?

- ¿Cómo diablos saben los termos si conservar una bebida fría o caliente?

- Si estrangulas a un pitufo, ¿de qué color se pone?

- Los anfibios, después de comer, ¿tienen que esperar una hora para salir del agua?

- Si la Barbie es tan popular, ¿por qué entonces hay que comprar a todos sus amigos?

- ¿Por qué se llaman apartamentos si están todos juntitos?

- Antes de la invención de la bombilla, ¿qué aparecía sobre la cabeza de la gente cuando tenían una idea?

Leído en la sección "El desternillador" del periódico gratuito "20 minutos" Málaga.

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Wendeling, , 16:26 | Enlace permanente | 1 comentarios
¿Me pone cuarto y mitad de autoestima por favor?
Ultimamente me siento bastante depre... no sé si es el tiempo (tanto físico como meteorológico), pero la verdad es que no consigo levantarme de la cama del todo. Es como si una parte de mi, siguiera escondida debajo de la manta... mientras el resto visible hace su trabajo diario.

Me siento cansada de mi vida (y eso que es la vida que he escogido yo). Mis hijas siguen siendo mi motor... pero noto que hay algo más que me falta, que necesito. Tengo que descubrir que es, aunque esta tarde ha sucedido algo, que al menos me ha echo sentirme muy bien.

Estel e Ithilien practican gimnasia rítmica, así que tres veces en semana, durante una hora, tengo que llevarlas a entrenar. No me merece la pena volver a casa para un ratito, así que me quedo esperando a que terminen y allí converso con otras "madres"

Ultimamente el diálogo "matronil" no me llena. No consigo identificarme con esas otras mamás que hablan de enfermedades infantiles, pañales por cambiar, menopausia o gran hermano. Me siento desplazada... me aburre sobremanera la conversación y ellas lo notan.

A pesar del tiempo que ha pasado desde mi juventud... sigo siendo "la rara".

Así que esta tarde, nisiquiera me he quedado con ellas en la puerta. Cuando mis hijas han entrado, yo lo he echo detrás de ellas y he terminado viendo un partido de futbito. No me he enterado de que equipos jugaban, pero he disfrutado bastante más que hablando de lo caro que está ultimamente el pollo.

Solo éramos un par de decenas viendo el partido. Todo un enorme pabellón deportivo para unas veinte personas que intentaban disfrutar de ese momento con su equipo.

En un momento determinado, el portero de uno de los equipos hace un paradón... a mi se me escapa un "¡¡BIEN HECHO!!"

Me sorprendo. Ha sonado en toda la sala. Vaya voz tengo. El portero me ha escuchado y levanta su cabeza, buscando de donde ha venido esa voz y termina por localizarme. Me sonrie. Es un chico muy joven, no creo que tenga más de 22 años. Me gusta su sonrisa.

El partido sigue.

En el segundo tiempo del partido, han cambiado al portero. Y este se sienta con su equipo... yo estoy justo detrás suya, varias filas más arriba.

En varias ocasiones le sorprendo volviéndose y mirándome. En alguna de ellas, al darse el cuenta, se vuelve rápido, pero no lo bastante para darme cuenta de su enrojecimiento al verse descubierto.

El partido ha terminado... los jugadores se retiran y mis hijas acaban de salir de entrenar, las veo acercarse.

Y de pronto siento a alguien muy cerca de mi. Me vuelvo. Es él, mirándome muy serio primero, después sonrie, vuelve a ponerse serio y cada vez con las mejillas más rojas.

- Creo... bueno... supongo que ya te lo han dicho... pero... yo... bueno...

- ¿Sí?

- Eresunadelasmujeresmasguapasquehevistonunca - Así, del tirón - Gracias por animarme.

Y sale corriendo para los vestuarios. Ha sido todo tan rápido que casi no me ha dado tiempo a reaccionar.

Ni a darle las gracias por la autoestima que me acaba de inyectar.

En casa, 21 abril, 2003.

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Wendeling, martes 25 de enero de 2005, 16:53 | Enlace permanente | 1 comentarios
La frase del día
Soy demasiado egoista para odiarte.

La pronuncié yo, aunque creo que es lo bastante enrevesada como para que la persona a la que se la dije, entendiera el sentido que yo quise darle.

¿Qué entenderíais vosotros?

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Wendeling, , 0:57 | Enlace permanente | 1 comentarios
Cansancio
Siempre le he tenido mucho más miedo al cansancio emocional que al físico, porque la experiencia me dictaba que de este último en unas horas podría recuperarme... pero el primero conseguía mezclarse en mi tan profundamente, que no conseguía librarme de él fácilmente.

Esta mañana al despertar, me he sentido muy cansada tanto física como emocionalmente. El fin de semana ha sido muy intenso, en experiencias y en recuerdos acumulados. Los kilómetros andados se han saldado con agujetas... pero el cansancio emocional ¿cómo podría librarme de él?

Las horas de trabajo solo han conseguido acrecentarlo... recuerdos, emociones, sensaciones, deseos... todo mezclado, consiguiendo que no estuviera atenta.

¿Cómo puedo librarme de todo eso? Aunque creo que la pregunta adecuada sería... ¿quiero realmente librarme de ello?

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Wendeling, lunes 24 de enero de 2005, 20:24 | Enlace permanente | 1 comentarios
De vuelta
Por fin he tenido un fin de semana para mi sola. Dejé en casa a mis hijas con su padre (después de llenarles el frigorífico), y el viernes por la noche, metí algo de ropa en una mochila y me marché. Aunque en principio pensé en quedarme en casa de mi madre, terminé durmiendo (el poco tiempo que lo conseguí) en casa de una conocida.

Este fin de semana he reido, sonreido, andado un buen puñado de kilómetros (gracias zapatos planos que no pensaba usaros), llorado, re-descubrierto a un amigo, ilusionarme por un posible futuro y terminar casi estrellándome. Y sobre todo, me he prometido a mi misma seguir viviendo, que falta me hace.

Y por descontado, en momentos me he sentido mala madre por no estar con mis hijas. Y ahora acabo de volver a casa, cansada, muy cansada.

De todo este fin de semana me quedo con una frase que alguien me ha dicho: "¿Cómo es posible que pongas tanta pasión en todo lo que haces Wendeling?" Solo atiné a contestar: "porque sino lo hiciera no sería yo"

P.D. os he echado de menos.

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Wendeling, domingo 23 de enero de 2005, 20:26 | Enlace permanente | 1 comentarios
Un día cualquiera
Hace unos dias, quedé una tarde de sábado para hablar con un par de amigos. La verdad es que salgo en muy contadas ocasiones. Se supone que debería tener "libre" un fin de semana de cada dos. Que ese fin de semana le correspondería al padre de mis hijas disfrutar y divertirse con ellas... pero como él es tan generoso, prefiere que sea yo la que disfrute de ellas.

La verdad sea dicha, él trabaja muchos fines de semana y yo, entre que no tengo dinero para salir, ni tengo realmente muchos amigos/as con quien salir... termino por quedarme en casa y disfrutar de mis hijas (amén de aprovechar el tiempo y ordenar un poco la vivienda, que falta le hace).

Pero bueno, se me va el santo al cielo ( o a donde sea... pero se me va...). Lo que quería contaros, es que me lo pasé realmente bien. Contamos anécdotas, nos reimos, disfrutamos de la mutua compañía... Ellos casualmente son quince años más jóvenes que yo, pero a pesar de mi temor, no me sentí desplazada. Fueron un par de horas en las que me relajé y divertí, como hacía bastante que no hacía.

Cuando ya nos despedíamos, a punto de llegar mi bus, Sere hizo un comentario que me llamó mucho la atención.

- Ojalá yo disfrutara de la vida tanto como tú. Has tenido una vida muy divertida y te han pasado muchas cosas. Mi vida es muy aburrida.

¿Mande?

- ¿Pero que dices? si mi vida es de lo más vulgar.

- Para nada. Te han pasado muchas cosas en la vida. Mi vida es muy aburrida.

En eso llegó el bus y tuve que despedirme. Pero me dejó pensando bastante.

¿Qué me han pasado muchas cosas en la vida? Pues claro, porque he vivido quince años más que ellos. Pero por ninguna otra razón. A mi me parece muy interesante que Sere haya estado un año en alemania con la beca Erasmus y que Baz esté peleando por ser director de cine. Yo a pesar de todo, he terminado siendo una simple y anodina maruja.

Eso si, me gusta atesorar mis recuerdos, porque soy yo. Procuro guardarlos todos, los que han influido muchísimo en mi, los que me han echo reir, los que han conseguido que llore, los que me han deprimido y los que me han echo feliz. Porque esos recuerdos han conseguido que me sienta una persona. Aún así, hay años que tengo en blanco, en esos años no me sentí persona. Fui nada, absoluta y simplemente nada. Un electrodoméstico que consiguió que me hundiera más y más. Y cuando estaba a punto de desaparecer como ser vivo, fue cuando todos mis recuerdos explotaron, salieron a fuera, y me hicieron ver que estaba viva.

Quiero seguir atesorando recuerdos... recuperando los perdidos y acumulando los por venir. Quiero llorar y reir, enamorarme y que me hagan daño (aunque poquito ¿eh? no vayáis a pasaros), quiero ver crecer a mis hijas y darles el empujón que les enseñe a volar a otras vidas, quiero sentirme sola y acompañada, quiero escribir y leer, ver y escuchar, quiero ayudar y que tiren de mi... ¡¡¡¡si hasta quiero aprender a cocinar y eso que nunca me ha gustado!!!!

Quiero sentirme viva, un dia cualquiera.

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Wendeling, viernes 21 de enero de 2005, 0:16 | Enlace permanente | 1 comentarios
Otros momentos en casa
Después de determinados tiras y aflojas. De chantajes emocionales por parte de un par de elementos, que casualidades de la vida, habitan en la misma casa de yo. Finalmente he cedido y accedido a ayudarlas a crear un par de blogs propios... eso si, con la promesa de que de vez en cuando escriban.

Me han pedido encarecidamente que pase su dirección a mis amigos. Ahí las teneis.

Ithilien escribe y mis cuentos

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Wendeling, jueves 20 de enero de 2005, 21:55 | Enlace permanente | 1 comentarios
¿Y para que sirve...?
Todos los padres, han sufrido la época de las preguntas de sus hijos... ya podéis imaginaros:

Peque (no influye que sea niño o niña), tres años y de oficio: disparador de preguntas.

¿Por qué...? ¿qué...? ¿para qué...? ¿dónde....? Si un padre se descuida, puede tener una depre post-ataque preguntil bastante grande. ¿Quién es el guapo que aguanta 30-40 preguntas indiscriminadas en unos minutos? Y eso si, respuestas acertadas, que te pillan en un plis-plas como quieras hacerte el listo. Normalmente esa época se acaba (menos mal) en un par de años (mes arriba, mes abajo)... salvo que te toque un curioso impertinente... que esa época dura toda la vida (desgraciadamente una de mis hijas es uno de ellos, 8 años y sigue preguntando), y claro, conforme cumple años, quiere respuestas más acertadas, respuestas que "calcen" con sus preguntas, y que "curiosamente" puedan creérselas.

Ejemplo: no vale decirle que el ratoncito Pérez no ha podido traerle su moneda porque el ratoncito Pérez no existe... que te ganas una rabieta de las que hacen historia y al final terminas convencida de que el ratoncito Pérez existe y es archiriquísimo.

Todo este preámbulo viene a cuento, porque hoy he recordado una pregunta antológica que me realizó Estel a sus 3 añitos... y que aún hoy, cinco años después, no he sido capaz de contestarle.

Estoy cambiándole el pañal a Ithilien, tiene ya año y medio y ando pensando si será buena época para quitarle su pañal y hacer las primeras pruebas de fuego (en este caso de escupidera). Estel me observa, lleva un rato muy seria mirando como he bañado a Ithilien, puesto el pañal, vestido y dado la cena... y ahora, mientras vuelvo a cambiar el pañal de la otra peque, por fin se decide a hablar.

- Mami

- Si, Estel?

- Si las mamás tienen el bebé en la tripa.

- Ajá

- Si las mamás van al hospital y tienen el bebé.

(Empiezo a sospechar hacia donde me dirige Estel y la miro de reojo, mientras sigo con mi proceso de pañal limpio con Ithilien)

- Si.

- Si las mamás le dan la teta a los bebés. Y lo bañan. Y lo cuidan. Y lo duermen. Y le cambia los pañales. Y les cantan las nanas para que se duerman...

- Ufff (suspiro, parece que no me va a hacer la pregunta fatídica por hoy... esa pregunta que empieza por... ¿cómo entran los bebés en las barrigas de las mamás?)

- Si las mamás hacen todo eso con los bebés...

Me vuelvo y miro a Estel ("a ver donde quiere llegar con tantos si...")

- ¿Para qué sirve un papá?

Pues ahí os dejo la pregunta. Después de cinco años, no he sabido contestársela a Estel.

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Wendeling, miércoles 19 de enero de 2005, 22:57 | Enlace permanente | 1 comentarios
Tristeza
¿Qué hacer cuando la tristeza te toma de las manos y te dice ven?

La vida nunca ha sido fácil. Aunque hay momentos en que sientes que te deslizas por ella, sin preocupaciones aparentes, sonríendo... dejándote llevar, sabes que todo es solo un decorado, que detrás se encuentra la auténtica vida, la complicada, la jodidamente dificil de vivir.

Un buen dia descubrí a mi padre sentado en el sofá, los ojos cerrados, sudando (era diciembre), con los puños tan apretados que tuve la sensación de que sus nudillos atravesarían la piel. Estaba perdiendo mucho pelo a consecuencia de su tratamiento... pero todavía no se le notaba.

Me sorprendió mirándole. Me hizo sentarme a su lado para que pudiera abrazarme, ultimamente casi no tenía fuerzas. Descubrí heridas en las palmas de su mano, se había clavado las uñas.

- ¿Te duele?

Asintió.

- Pero no se lo digas a tu madre. No quiero que se preocupe más.

Me quedé mirándole muy seria y después bajé la cara. Siguió hablando, bajito, como para si mismo.

- No me da miedo morirme... de todas formas a todo el mundo le pasa antes o después... Sé que tu madre es fuerte, siempre ha sido la más fuerte de nosotros dos, la que ha tenido las ideas brillantes, así que sé que será muy capaz de sacaros adelante... pero ¿sabes lo que más rabia me da?

- ¿Qué, papá?

- Qué no voy a conocer a mis nietos.

Me sorprendió muchísimo su respuesta. En segundos pasaron por mi cabeza cientos de ideas... Siguió hablando:

- Ni se te ocurra. Debes tener tus hijos cuando te encuentres preparada. Ni por mí, ni por nadie más... Solamente cuando tú te encuentres realmente preparada... (calló unos segundos, en los que yo volví a levantar mi mirada y centrarme en sus ojos... esos ojos que sonreían al mirarme)... de todas formas no daría tiempo.

Ahora tengo la misma sensación que me invadió entonces. Tristeza. Sé que mi padre habría disfrutado haciendo rabiar a sus nietas y queriéndolas con toda su alma.

Hoy llevo 21 años echándote de menos, papá. Te quiero.

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Wendeling, martes 18 de enero de 2005, 22:26 | Enlace permanente | 1 comentarios
Primer día de playa
Es mayo, empieza a hacer calor y he decidido llevar a Estel e Ithilien a la playa a tomar un poco el sol. Además para Ithilien será su primer día de playa. Tiene ya 9 meses y estoy dispuesta a disfrutar de todas sus reacciones ante un lugar que no conoce.

Preparo las bolsas con las toallas y la merienda... cubitos y palas para jugar en la arena, nos embadurnamos en crema antisolar factor tropecientos y nos lanzamos dispuestas a vivir la aventura de la playa.

Realmente nos lo pasamos fenomenal. A Estel le encanta jugar con la arena, es capaz de estar horas llenando el cubo con su pala para después vaciarlo y sobre todo, le gusta rebozarse en ella, no dejar ni un pequeño centímetro de su piel al descubierto (interior de las orejas incluido). Y me he reido de lo lindo al observar los distintos estados de sorpresa de Ithilien al sentir la arena por primera vez en sus pies descalzos, o al notar como se le escapan los granitos entre los dedos al intentar cogerla. He perdido la cuenta de las veces que le he impedido "saborear" aquello que todavía no ha probado. Aunque finalmente en un descuido mío ha descubierto por si misma que no le gusta el sabor de la arena de la playa.

Estel ha vuelto a comprobar que no le gusta que las olas se le acerquen demasiado, mientras más lejos del borde del agua, mejor. Pero con Ithilien tengo que tener más cuidado, porque a pesar de no haberme colocado cerca del mar, es capaz de meter su cuatro por cuatro y en unos segundos, irse de cabeza a la playa (no he conocido a bebé que circule a más velocidad a gatas que ella).

Tengo a Ithilien a la vista, está tranquila jugando, así que decido aprovechar ese momento para darle la merienda a Estel (que solo es un año mayor que su hermana). Pero la tranquilidad dura muy poco, en un segundo que no la veo, escucho un grito impresionante a mi derecha. Recuerdo que en esa dirección están colocadas tres chicas, tomando el sol. Por retazos de su conversación que he escuchado, había deducido que son turistas... porque no tengo idea del idioma en el que se hablan.

Me vuelvo y descubro a la señorita Ithilien justo al lado de una de ellas. Al parecer, ella también quería merendar, pero no esperó a que yo le diera de comer. Vio un buen "envase" de leche a mano y decidió comprobar si esa "leche" estaba tan buena como la que le daba su mamá.

Traducción: Las chicas estaban tomando el sol en topless y mi hija en un momento se colocó al lado de una de ellas y le dió un buen "chupetón". La chica gritó al sentir unos labios sobre su pezón. Sus amigas también se sobresaltaron y al descubrir que era un bebé, rompieron a carcajadas. Mi hija al comprobar que de ahí no salía nada, empezó a llorar bastante enfadada. Y entre medio de toda esa algarabía... ahí tenéis a Wendeling, roja como un tomate, intentando explicarle en su inglés macarrónico (los idiomas y yo nunca nos llevamos bien) que todavía le daba el pecho a Ithilien y que la pequeña tenía hambre. Y para que lo entendiera (y además calmar a la indecente provocadora) darle la merienda delante de ellas.

Finalmente todo terminó bien. Las chicas se fueron con su ataque de risa a otra parte. E Ithilien, después de su merienda y el dia de playa, se echó su siesta, mientras su madre se calmaba de la verguenza que acaba de pasar.

A todo esto ¿Y Estel? Pues como con ella no iba la historia y ya merendó, jugando a ver cuanta arena cabía... "en el bolso de las toallas".

Realmente fue un interesante primer dia de playa.

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Wendeling, lunes 17 de enero de 2005, 20:46 | Enlace permanente | 1 comentarios
Adagios de "El Perich" 12
Curiosidad cultural: Únicamente en determinados países se da el
caso curioso de que el 80% de la población opina que sí , y el
78% opina que no.

Gramática parda: Las conjunciones opinan, y con razón, que las
conjunciones copulativas son unas degeneradas.

Gastronomía: La carne de caballo de vapor es durísima.

¿Es peligroso el alcohol? No...Por fuera desinfecta las heridas
y por dentro desinfecta las depresiones...

¿En qué prensa podemos confiar totalmente? Sólo en aquella que
no publique un horóscopo.

Afortunadamente el cuerpo humano sólo tiene 200 huesos. Si
tuviera 2.500 sería un lío y la carrera de Medicina duraría 23
años.

Colores: Mi color rojo preferido es el verde.

Son los últimos que tengo, espero que os hayan gustado y al menos, que os hallais reido tanto como lo he echo yo.

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Wendeling, , 15:39 | Enlace permanente | 0 comentarios
Aventura en Madrid
Por fin llega el tren a Madrid. He tenido seis horas para pensarlo. ¿Realmente lo estoy haciendo? ¿Es verdad que me he ido de casa?

Atocha.

Me bajo del tren, con mi mochila al hombro y observo el ajetreo de los pasajeros que llegan. Gritos, algunos tropezones, abrazos, besos, sonrisas, prisas... pero a mi nadie me ha recibido. Estoy sola.

¿A dónde ir? ¿A quién puedo avisar? Todo el mundo conoce a alguien en Madrid, algún pariente, algún amigo del cuñado de tu primo. Haz memoria Wendeling ¿A quién conoces tú en Madrid?

Nadie. No conozco a nadie en Madrid. Tengo parientes en Barcelona, San Sebastián, Valencia, Sevilla... que quizás me echen una mano... ¿pero en Madrid? Nadie.

Deberías haberlo pensando antes.

Bueno, ya que estoy aquí, tengo que ir a algún sitio.

Al final me he quedado sola en la estación, todo el mundo se ha marchado ya y yo sigo quieta, con mi mochila al hombro.

Salgo del andén y de la estación. Empiezo a caminar por la calles, no conozco absolutamente nada y nadie me conoce.

Es de noche, me he tirado todo el dia metida en un tren y la noche anterior dormí poco, entre la pelea con mi madre y esperando la salida del tren en la estación. Me siento cansada. Pero no tengo mucho dinero y gastármelo en una pensión, se me irá en un par de dias. Tengo hambre. Después de un par de horas dando vueltas, entro en un bar y pido un bocadillo y una cola.

Mientras como, se me acerca un tipo y me pregunta si puede sentarse conmigo. Me asusto. Le digo que no, que me deje sola. Pero el tipo no me hace caso y se sienta. Le vuelvo a hablar.

- Estoy esperando a mi novio, está a punto de llegar.

El camarero lo observa y en unos segundos está en la mesa.

- Fuera

El tipo se marcha... Agradezco con la mirada al camarero, no me sale la voz y sigo con mi bocadillo.

He estado varias horas en ese bar, pero finalmente cierran y tengo que irme. Después de un rato deambulando termino de nuevo delante de la estación y entro.

La recorro, observo, miro...

Que poca gente hay para una estación tan grande... claro, la hora, lo había olvidado. Soy imbécil, estúpida... ¿Qué puñetas hago aquí? Mi madre tiene que estar preocupada, no le he dicho nada ¿Pero que le iba a decir, que me iba y que no me buscara? ¿Para que tuvo que decirme eso? No soy una vaga. Solo quiero seguir estudiando. PERO NO SOY UNA VAGA. Vale, eso lo sé. Seguro que a mi hermano no le hubiera puesto pegas, habría pensado algo... pero claro, yo soy una mujer y solo sirvo para pescar un buen marido. No quiero casarme... no pienso casarme...

Sigo deambulando por la estación, asustada.

El tipo aquel lleva un rato siguiéndome... ¿pero que hago yo en Madrid? Aquí no hay nadie que me conozca.

De pronto mi mirada se para delante de las taquillas, están todas cerradas...pero me voy acercando. Todas no, hay una abierta y un chico muy joven detrás se está comiendo una hamburguesa, observo como se le cae una gota de ketchup y sonrio cuando el chico da un salto justo antes de que se le caiga encima. No le ha servido de nada. Se ha manchado. Me acerco a la taquilla... y sonriendo sin dejar de mirar la mancha de ketchup sobre el pecho del chico...

- ¿El próximo tren para Málaga cuando sale?

---oOOo---

Estoy de vuelta en casa. No hay nadie, seguro. A esta hora mi madre está en el trabajo. Pero justo cuando suelto la mochila en el suelo para buscar las llaves, mi madre abre la puerta. Nos miramos muy serias, me sonrie y me abraza, empujándome dentro de la casa.

Ese dia no va a trabajar. Se queda conmigo. Hablamos. No me pregunta donde he estado. Solo sonrie y me toca la mano. Me abraza de vez en cuando.

Al dia siguiente empiezo a buscar trabajo. Decido aparcar mis estudios por un tiempo... hasta que las cosas se arreglen un poco.

(enero 1985)

Definitivamente, cuando las cosas se arreglen por completo, pienso volver a recuperar mis estudios

(enero 2005)

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Wendeling, sábado 15 de enero de 2005, 23:50 | Enlace permanente | 1 comentarios
Una escapada
Me acaban de denegar la beca.

Tengo el sobre en mis manos y me quedo embobada mirando la carta. Dice que aunque cumplo los requisitos, mi familia gana suficiente dinero para mantener mis estudios y hay familias más necesitadas.

No lo entiendo, a ver, que alguien me explique. Mi padre murió hace año y medio... mi madre tiene una pensión de 21.000 ptas, mi hermano es legionario, pero tampoco gana tanto... ¿cómo pueden decir que mi familia gana suficiente para mantener mis estudios? Conozco a compañeros cuyos padres ganan muchísimo y a ellos si le dan la beca. ¿Qué puñetas he echo mal?

Mañana tengo que ir a informarme.

---oOOo---

NO tengo derecho... ¿cómo que no tengo derecho? Soy huérfana, pero parece ser que las becas se conceden según los ingresos de la familia... ¡¡¡de dos años antes!!! Encima me indican que al denegar mi beca, tengo que pagar la matrícula. ¿De dónde saco yo ahora 83.000 ptas?

Nada.

He hablado con mi madre y ella me dice que no tiene dinero para la matrícula. Y que debería dejar de estudiar. ¿Para qué le sirve una carrera a una mujer? En ocasiones agarraba de los hombros a mi madre y la zarandeaba. Quiero entenderla, se que tiene muchos problemas en la cabeza (sobre todo salir adelante los tres solos) pero no comprendo ese machismo sobre su propia hija: "mientras haya dos mujeres en casa, tu hermano no coge una escoba", "tu obligación como mujer es aprender a llevar una casa", "¿cuándo vas a darte cuenta que una mujer solo sirve para atender a los hombres?", "Los estudios solo le sirven a una mujer para acceder a un marido con más dinero".

- Pero es que yo quiero estudiar ¿no lo entiendes? me gusta lo que aprendo, quiero saber, conocer, seguir.

- Pues tú sabrás donde vas a conseguir ese dinero, yo no te lo puedo dar.

Seguimos la discusión durante horas, cada vez me siento más enfadada... con mi madre, conmigo misma, con mi hermano, con el mundo...

- Deberías buscarte un empleo de una vez. Yo no puedo mantener a una vaga en esta casa durante todo el tiempo que estés estudiando.

- ¡YO NO SOY UNA VAGA!

- Solo haces gastar dinero, para libros... ¿para qué le sirve a una mujer tantos libros?

Me siento tan impotente... no consigo que lo entienda.

Abro la boca y no sé que responderle, la cierro.

- O encuentras un trabajo o te vas de casa. Yo no puedo mantener a una vaga 5 ó 6 años más.

Lo ha dicho muy bajito, me ha dado más miedo que si lo hubiera gritado.

Agarra el bolso y se va a trabajar.

Me siento tan cansada de la discusión que solo se me ocurre una idea. Entro en mi habitación y lleno una mochila con ropa. Creo que tengo 20.000 ptas ahorradas.

Me voy a la estación del tren.

- El primer tren que sale es el TALGO con destino a Madrid.

Pues entonces será Madrid.

(enero 1985)

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Wendeling, viernes 14 de enero de 2005, 14:30 | Enlace permanente | 1 comentarios
Oportunidad
Lo intento, os prometo que lo intento, pero sigue habiendo momentos en los que me duele el alma. En los que siento la necesidad de volverme a esconder debajo de la almohada.

Mi fuerza es una máscara, no es de verdad. Me escondo detrás de ella para que nadie sepa realmente quien soy, igual que me escondo detrás de mis gafas, para que nadie entre en mi alma.

Siento que es mi oportunidad, la de esconderme definitivamente. Hay momentos en que tengo esas oportunidades tan cerca de mi mano, que llego a tener miedo... de mi.

Quiero correr, de todo, de todos, de mi misma. Escaparme de una puñetera vez. Dejar el dolor atrás... porque todo sigue doliendo. El dolor no se va, no se amortigua, a pesar de lo que dice la gente, sigue ahí, a mi lado, me acompaña siempre. Y cuando crees que te has adaptado a vivir con él, sale de nuevo a golpearte de lleno.

Ni siquiera sé como seguir viviendo.

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Wendeling, , 13:41 | Enlace permanente | 1 comentarios
Txus escribe: DESEO
Mirando el horizonte, buscando con la mirada el fondo del mar,
cielo que se une con tu mirada en un bello recital de color, de luz,
que entrando en mi corazon me hace suspirar.

Viento que acaricia mi cabello, ondeando mi sonrisa.
Gaviota que suavemente se posa a mi lado mientras me mira con curiosidad, y te espero,
mis llorosos ojos se funden con el azul de las olas, deseando tenerte cerca...

Agua que con cariño riega la blanca arena, mientras con un susurro te mando un...
Te quiero...

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Wendeling, jueves 13 de enero de 2005, 23:35 | Enlace permanente | 0 comentarios
Adagios de "El Perich" 11
Curiosidad: El único producto del cuerpo humano que puede
extraerse en público es el moco.

Meditación: Del polvo venimos y al polvo vamos. Así que el
polvo tiene mucha importancia en nuestra vida.

Observación: Cuatrocientos ojos ven más que dos.

Virtudes: La esperanza es lo último que se pierde. Lo primero
es el mechero de gas.

Música: La trompeta, el saxofón y los buñuelos son mis
instrumentos de viento favoritos.

Sobre la enseñanza: Tener muchos estudios muchas veces no
sirven para nada útil. Vean si no los estudios de televisión.

¿Queda algún misterio por descubrir en el ser humano? Uno e
importante. Aún no se sabe cómo es posible que cuando un fumador
se traga el humo, éste no le salga por el culo.

Los gatos: A los gatos ciegos les ocurre lo mismo que a los
normales: de noche ven lo mismo que de día.

Sobre mis antepasados: Mi tatatatatatatatarabuelo fue el
inventor de la ametralladora.

Chiste de actualidad nacional: Una ballena, cuando no ha
comido, se llama bacía.

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Wendeling, , 1:46 | Enlace permanente | 1 comentarios
Me pilló la gripe
Por mucho que he intentado correr delante de ella, no ha habido manera, al final me ha pillado la gripe.

Así, que mis neuronas no están hoy por la labor de hacer algo medio interesante.

Besitos a todos (ya lo sé... ya lo sé... con cuidado para no contagiaros)

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Wendeling, miércoles 12 de enero de 2005, 23:05 | Enlace permanente | 1 comentarios
Historias de familia
Tenía 10 años cuando mi tía abuela Carmen se casó. Lógicamente actué de pequeña dama de honor y primorosamente llevé los anillos de los novios.

Mi tía estaba exultante, para nada aparentaba los 62 años que tenía. Con su brillo especial en la mirada mientras miraba a Antonio, su novio.

No he conocido a nadie que haya estado 43 años de novios antes de casarse. Y por descontado, no he conocido a una pareja que a esa edad demostraran su amor como dos tortolitos de 15 años.

He empezado la historia por el final, porque fue la parte que yo viví personalmente de la vida de mi tia Carmen. Disfruté enormemente de esa boda, porque fui una de las protagonistas, si descontamos a los novios, claro. Pero supongo que debería contar la historia entera, empezaré por el principio:

Carmen y Antonio se conocen cuando tenían 19 y 23 años respectivamente, era el año 1934 y Antonio participaba muy activamente con la aventura de la 2ª República. Como cualquier pareja de jóvenes se enamoran, se hacen novios y un par de años después deciden casarse, pero escogieron la fecha con mala fortuna. Habían pensado casarse para el final del verano de ese año 36.

El 18 de Julio empieza la guerra, con el golpe de Estado del General Franco. Antonio, por descontado, se marcha, con la promesa de que todo se acabará pronto y volverá con Carmen antes del final de ese año.

Pero llegó el final del año 36, y el de 37... y el del 38...

Carmen recibía ocasionalmente cartas de Antonio, en el que le contaba algunas de las situaciones que vivía y las ciudades o pueblos por los que pasaba, y rearfimaba su promesa de volver pronto. Y de pronto pasa un año sin recibir ninguna carta.

Carmen se desespera. Termina la guerra y algunas personas empiezan a volver. Carmen pregunta, investiga, manda cartas a todas partes para buscar información de Antonio y que ha podido pasar con él. Pero todos tienen sus historias personales y sus problemas para volver a la vida de antes.

Nada.

Poco a poco la vida sigue. Las amigas de Carmen se van casando, sus hermanos también y ella sigue esperando a Antonio.

Pasan los años. Carmen cumple 35 y recibe varias propuestas de matrimonio, que su familia anima a aceptar. Pero ella les dice que tiene novio y que le está esperando. No acepta los rumores de que ha muerto en alguna batalla o en alguna carcel. Su Antonio no.

Año 1975, muere el Generalísimo.

Año 1976. Se recibe en el ayuntamiento del pueblo una carta, llega desde Argentina. En ella preguntan por mi tia abuela Carmen. Desea saber si sigue viviendo en el pueblo y que por favor, le dieran su dirección si así era.

Antonio buscaba a su novia Carmen.

Por descontado Carmen contestó inmediatamente. 6 meses después Antonio y Carmen volvieron a verse.

43 años de novios, esperándose (él tampoco se había casado). Estuvo preso después de la guerra y consiguió escapar con un grupo de compañeros, atravesaron los pirineos andando y desde allí los ayudaron a pasar a América, primero México y después Argentina.

Había estado trabajando duro y al principio intentó mantener comunicación con Carmen, pero al parecer, sus cartas nunca llegaron y con el paso del tiempo desistió.

Ahora, pensaba volver. Tenía un dinero ahorrado y quería llegar de nuevo a su tierra y ... quizás encontrar a ese amor de juventud que había dejado aquí.

Y como estaba previsto, a finales de verano se casaron... con una leve diferencia de 41 años.

Antonio murió en la primavera del año 95. Mi tia abuela Carmen unos meses después.

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Wendeling, martes 11 de enero de 2005, 21:22 | Enlace permanente | 1 comentarios
Txus escribe: MOMENTOS
Cálido abrazo de la luna, extraño sentimiento de tranquilidad,
mientras sus delicados rayos de luz se cuelan entre mis pupilas haciéndome estremecer.

Suave brisa de la noche, que mece mi cabello y me hace volar... tan tan lejos...

Sonrisa dibujada al pensar en la causa de esta sensación...

Coqueta luna, me conoces tan bien... si, es ella, mi amada, la luz que tanto siento, es tu luz.

Su luz,aquella que dia tras dia me hace amar un poco más, amarla un poco mas...

Amiga luna, mi pañuelo, mi confidente, mi pequeña...
llévale en tu dulce aliento, esta dulce sensación, este cálido sentimiento...

Dile que la amo, dile que la quiero, dile que mi vida entera, por ella pierdo.

Amiga luna, llévale todo esto, todo esto que en mí, crece dentro...

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Wendeling, , 15:29 | Enlace permanente | 0 comentarios
Lucía vuelve al cole
El año pasado, por estas fechas, daba clases de informática en un colegio, a los chicos de educación infantil, es decir, niños/as de entre 3 y 6 años.

Fue una experiencia maravillosa, ver las caras de sorpresa cuando les enseñaba algo o las de satisfacción, cuando aprendían a hacerlo.

Una de mis alumnas más jovencitas fue Lucía, tenía entonces 3 años y era un auténtico torbellino. Incapaz de estar sentada en la silla más de 10 minutos seguidos, jugaba a carreras con el ratón o empujaba al de al lado. A pesar de sus cortos años, tiene a sus espaldas una historia bastante complicada (su padre tiene una orden judicial de alejamiento de la niña, por maltrato y solo puede visitarla cuando lo autoriza el asistente social).

Un buen dia dejó de acudir a mis clases. Después de un par se semanas pregunté en el colegio por ella y me indicaron que Lucía estaba ingresada en el hospital, a consecuencia de una neumonía. Mi hija también estuvo ingresada por la misma circunstancia, un par de meses antes, así que decidí hacerle una visita a Lucía. Entre todos sus compañeros y yo escribimos una carta y la decoramos.

Y ahí está Wendeling, dispuesta a entregar esa carta y animar a Lucía, porque en unos días seguramente estaría de nuevo revolucionando la clase.

Mi sorpresa fue no encontrármela en la planta que yo recordaba. Así que supuse que le habían dado ya el alta. De todas formas quise comprobarlo, por si me había equivocado de hospital.

Si, era ese hospital. Y no, no le habían dado de alta, seguía ingresada. Pero en otro planta.

Oncología.

Me quedé de una auténtica pieza.

¿Por qué la vida es tan injusta tantas veces? ¿Por qué una niña de 3 años tiene un tumor en un pulmón? ¿Por qué la muerte va buscando almas que todavía no han aprendido siquiera a vivir?

No me dejaron visitarla, estaba demasiado débil y debía ponerse más fuerte para afrontar una complicada operación. Aunque me prometieron que le darían la carta que le habían escrito sus compañeros.

No quisieron darme más información, porque no pertenecía a su familia.

Lloré cuando volvía a casa. Lloré esa noche y muchas noches más. Por Lucía y por mis recuerdos.

Al día siguiente recibí una llamada de la abuela de Lucía. Le habían informado en el hospital de mi visita y me pedía, que por favor, no dijera nada, de la enfermedad que tenía. Y así hice. Pero no la he olvidado en todo este tiempo, y en alguna ocasión me he informado de su evolución.

Hoy es el primer día de vuelta al cole, después de las vacaciones de navidad. Y al llevar a mis hijas, he escuchado a mis espaldas un...

- ¡Hola Seño!

Al volverme me he encontrado con Lucía. Me sonreía y me ha echo casi arrodillarme para darme un beso. Me emocionado mucho al volverla a ver de nuevo, yendo al cole, después de diez meses ingresada en un hospital, de varias operaciones complicadas, de una rehabilitación y de tener que aprender a usar su mano izquierda, porque la derecha se le ha quedado sin fuerza incluso para coger un lapiz... ahí estaba Lucía. Y sonreía, nerviosa por volver al cole.

Y la vida sigue y hoy he sonreido.

(P.D. Mi regalo de reyes ha llegado y como lo que se promete es deuda, tendré que empezar a creer en los Reyes Magos)

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Wendeling, lunes 10 de enero de 2005, 19:48 | Enlace permanente | 1 comentarios
Txus escribe: UNA VEZ MAS...
He llegado a un acuerdo con Txus: tiene la obligación de escribir todos los dias como se siente y dejar que yo lo lea. No soy psicóloga, ni mucho menos, ojalá lo fuera y pudiera ayudarle de esa forma. Pero por experiencia propia, se que se pueden dejar muchos malos sentimientos y deseos, escritos sobre un papel y mirar todo "desde fuera de uno mismo".

Le he pedido permiso para poder compartirlos con vosotros.


Una vez más...

Dias nublados en un pequeño papiro de papel, restos de un calido dia de dulce y amable sol.

Lírica perdida de un trovador que vaga por la perpetuidad de su nombre, agachando la cabeza de dolor.

Trazos de tinta doblada en el fondo de una botella que vaga perdida en el horizonte, flotando en el mar.


Espejo testigo de un desamor roto en mil pedazos al sufrir el desgarrador momento de un corazon angustiado.

Sueños, momentos de embriagador perfume que nubla mis sentidos, anula mi deseo y calma mi sufrimiento,
aquel sufrimiento que llenandome de terror me hace salir adelante con la nulidad de una pizca de amor...

Corazon enamorado, el mío, éste que me empuja al abismo, al abismo de tus besos con el que dia tras dia muero;
al roce de tus caricias, al suave ondear de tu pelo, beso perdido en la nada de la razon de un ideal.

Veneno de serpiente fluyendo a traves de la sangre de un pobre mortal, sin ni tan siquiera poner resistencia.

Recuerdos... sentimiento de felicidad esquiva, sentimiento de alegría que se esfuma entre mis dedos cual arena,
arena ácida que hace brotar una lagrima de mis cansados ojos...

Cuentos de hadas echos añicos convertidos en historias de terror, persiguiendome entre mis deseos,
cuando entre mis sábanas me muevo inquieto tras notar el cálido cosquilleo de tu negra mirada clavada en mi...

Momentos de desesperación, en la cual los riachuelos que invaden mi rostro, y la angustia de mi interior,
terminan decidiendo por mi... es el fin, con la delicada torpeza del miedo, con el suave tacto de tu mano en mí,
pongo fin a esta tortura, con la que dia tras dia muero, muero en mi lecho de dolor constante...

Al final, mis ojos se apagan... las lagrimas se secan... entonces te veo, una vez mas...

te noto a mi lado y se que me esperaras... chillas, lloras y me suplicas... papá, ven a mí...

Sonrio, por fin podre conocerte, por fin podre tenerte, mis suplicas tendran por fin su recompensa.

Tormenta huracanada que se apodera de mi alma, mientras las finas gotas de lluvia se apoderan de la ciudad,
justo en el momento en el que mi vida se escapa, como aquella arena que se deslizo durante tanto tiempo entre mis besos...

Pluma de cristal que se rompe, gotas de sangre escapandose de las rocas, grito de desesperacion, restos de calor...

cazador que huye tras ser cazado por su propio ideal... amor que me torturo, dolor que me apaciguo...

Mis caricias se perderán en la noche, pero esta noche te amare,
te amaré una vez mas... será mi despedida, nuestra despedida, entre los recovecos de la habitación,
se escucharán nuestros momentos de pasión, porque esta noche volverás a ser mía...tan solo... una vez más...

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Wendeling, , 15:43 | Enlace permanente | 1 comentarios
Es tan fácil...
Es un día cualquiera, aunque no lo sea.

Cumplo años, y hace unos meses mi mundo estalló por completo, no queda nada de él, de esa vida que pensé que era la mía. Todo se ha desmoronado a mi alrededor... nada, no ha quedado nada de unas ilusiones, de unas esperanzas, de unos sueños que pensé compartir durante toda mi vida.

Me siento culpable. Por equivocarme, por no saber reaccionar ante los problemas... ¿de qué sirve intentarlo siquiera? No tengo derecho a seguir viviendo cuando no he podido mantener vivo a mi hijo. Quiero desaparecer. Me escondo debajo de la almohada, debajo de la manta. Dejo pasar el mundo, esperando que éste se olvide de mi, de mi existencia.

No existo.

En casa, 3 de junio.


Estos párrafos aparecen en mi diario de hace unos años. Recuerdo mis sentimientos entonces, el dolor. El deseo de no existir.

Ayer descubrí a alguien, al que durante mucho tiempo consideré un amigo, pasando por esa misma situación. Poco a poco me había ido alejando de él, inmersa en mis propios problemas, pero nunca he olvidado su apoyo, ni su ayuda cuando la necesité. Su no existencia ha llegado mucho más lejos que la mía... 4 días en coma después de un intento de suicidio.

Después de estar un buen montón de horas hablando, conseguí que me dejara leer sus pensamientos:

Requiem

Cae la noche,y en mi habitacion se palpa el olvido,se detiene la razon,
susurro desgarrado de terror escapa de los labios,labios del corazon.

Deseo pausado de muerte,oscura dama que besa mi aliento,con teson,
mientras me atrae esperanzadora a su lecho,con la calidez del amor.

Agonia mojandose de sudor,dolor desmedido que llena mi cuerpo de pasion.

Recuerdo lejano de una caricia,de un momento de calido temor,
Pajarillo que tontea con los petalos de las rosas,volando en libertad,
fino trazo de una lagrima escrita con la fragancia de la soledad,
aquella que lentamente remarcando un suspiro de amor llevose la maldad.

Ultimo deseo de un grito de pasion desmedida perdido en el valor,
cuando tu frio engaño me lleva a la demencia,me sume en el dolor...

Restos de una caricia perdida en las olas del mar,
dulce olor de tu cabello,que me inspira,me llama
me mata...

Esta noche me llamas a tu cama,sere tuyo una vez mas,
mañana me llamaras a tu lado,sere tuyo por siempre jamas,
mi muerte sera mi esperanza de comenzar a soñar,
cuando en vida un dulce hilillo de sangre escapara
por las venas del olvido,para descansar por siempre,
en la poderosa tumba... de la soledad...

Escrito por Txus


No voy a soltar tu mano, voy a tirar de ti. Sabes lo persistente que puedo llegar a ser. Así que o sigues aquí, conmigo... o me vas a oir de lo lindo.

Me enseñastes a ser valiente, a seguir peleando, luchando. Porque merecía la pena volver a sonreir. Y voy a estar a tu lado, aguantando el chaparrón, o la ventisca... me trae sin cuidado.

Tú mereces la pena.

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Wendeling, domingo 9 de enero de 2005, 21:18 | Enlace permanente | 1 comentarios
Iniciación
Concedieron un sexto premio a este relato hipercorto. ¿El premio? solo la mención y la publicación en una revista literaria

Dedicada a todo niño que hay dentro de cada hombre



- ¿Para qué quieres dos euros? - preguntó la madre.

- Para hacerme un hombre - respondió el niño sosteniendo la mirada de su progenitora.

La madre esbozó una sonrisa, y le concedió las dos monedas.

El niño corrió hacia el parque.

- Te doy un euro si me enseñas las bragas - le susurró a Marta, casi rozando sus labios.

La niña cogió la moneda, se alzó la falda y, cuando sus braguitas estaban visibles, comenzó a bajárselas pausadamente. El niño, con cara alucinada dejó resbalar la segunda moneda en manos de Marta.

Ahora, el niño regresa abrumado hacia su casa. Necesita con urgencia tres monedas.

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Wendeling, sábado 8 de enero de 2005, 22:06 | Enlace permanente | 1 comentarios
Adagios de "El Perich" 10
Las cosas: Hay cosas propias de hombres y cosas propias de
mujeres. Las más divertidas son las cosas propias de hombres y
de mujeres.

Nunca llueve a gusto de todos...incluso cuando no llueve.

Ciencias naturales: La forma de la pera (fruta del peral,
aproximadamente cónica o algo más redondeada, pero sin ombligo
hacia el pecíolo, con endocarpio apergaminado, con cinco celdas
y una o dos semillas en cada una, la carne con algunos grupos de
células pétreas y coronada por el cáliz) es completamente
absurda.

Experimento: Si usted, querido lector, se dedica a contar hasta
sesenta con la debida cadencia, habrá pasado un minuto de su
vida en el más puro y perfecto estado de estupidez.

Sobre las cosas: Todas las cosas tienen su lado bueno, menos
algunas mujeres que tienen los dos.

Primeros auxilios: A los ahogados se les practica la
respiración artificial porque sale más barata que la natural.

Geometría: La elipse es la única curva que puede ser de dos
formas: elipse de luna y elipse de sol.

Máxima: La verdad ni teme ni ofende: jorde.

Mínima: 12 grados bajo cero.

Un pesimista: Un pesimista es un hombre que jamás compra
billete de avión de ida y vuelta.

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Wendeling, , 18:10 | Enlace permanente | 0 comentarios
"Los ojos del dragón" de Stephen King
Una maravillosa aventura en la que aparecen Dragones, héroes, hechiceros malignos, príncipes, reyes....

En el lejano reino de Derain (como cualquier cuento que se precie), el justo y sereno rey Roland se casa con la virtuosa e inteligente Sasha.

Pero el malvado mago Flagg, que lleva en el palacio más de 450 años, ve peligrar sus aspiraciones al trono debido a la educación que la reina inculca a su hijo, el príncipe Peter... Flagg trama un siniestro plan: acabar con la vida de Sasha cuando tenga a su segundo hijo Thomas, y educar a éste conforme a sus mezquinas ambiciones; y finalmente acabar también con la vida del rey e inculpar a Peter del regicidio.

Para llevar adelante su monstruoso proyecto, cuenta con la ayuda de sus artes y encantamientos.

Es una impresionante lucha entre en Bien y el Mal en el que las incógnitas de si triunfarán los planes del malvado Flagg... de quien será finalmente el rey, tras la espantosa muerte de Roland... si Peter y Thomas se llevarán bien en alguna ocasión... mantienen en vilo al lector hasta prácticamente el final.

Normalmente cuando leo una novela de Stephen King, tengo la sensación de que está escrita por un programa informático, prácticamente casi todos sus best seller tienen un trama muy similar con protagonistas de personalidades muy definidas en los que sólo cambia el nombre, y una ciudad “fabricada” expresamente para la mayoría de sus argumentos.

Pero hay ocasiones en que se desmarca y escribe algo tan precioso como esta novela de aventuras (es entonces cuando descubres “su chispa”), un cuento para no tan niños, o para los niños que a pesar de contar con más años, seguimos llevando dentro, con sus héroes arquetípicos, con el mago archimalvado, con dragón incluido, con ambicioso colateral, con pasadizos secretos y... tantas cosas por descubrir...

En serio, no os la perdáis, disfrutaréis de su lectura como cuando erais niños y soñabais con ser héroes que mataban dragones y salvaban al reino.

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Wendeling, viernes 7 de enero de 2005, 19:35 | Enlace permanente | 1 comentarios
Adagios de "El Perich" 9
La esclavitud no se ha abolido, se ha puesto en nómina.

Polvo eres y en polvo te van a convertir.

Antes al pueblo se le daba "pan y circo". Actualmente gracias
al progreso, se le vende "pan y circo".

Uno de los inconvenientes de ser pobre es que encima te obligan
a ser honrado.

La sociedad de consumo es como un "tiovivo": se nos monta en un
coche, se nos hace ir pagando y no llegamos a ninguna parte.

El mejor homenaje que se puede hacer a la inteligencia de la
mujer es que a ciertos deportes se les llame "de hombres".

El patrón del póker es el Cristo de los Faroles

Una cuestión inquietante: ¿Por qué se llamará "ir en fila
india" a "ir en fila india"?

Inventos: El autogiro se debe a un inventor español: De La
Cierva. No sé si será por ello que todo el mundo utiliza el
helicóptero.

Geometría nacional: La línea más larga entre dos puntos es la
RENFE.

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Wendeling, , 19:35 | Enlace permanente | 0 comentarios
¡¡FELICES REYES!!
Llevo despierta (o más bien, me despertaron a gritos) desde las seis y veinte de la mañana.

Me he cortado los dedos abriendo una caja y me he quedado sin algunas uñas montando un juguete.

Mi hija pequeña tiene fiebre pero no hay manera de meterla en la cama... ¿un día de reyes? ni pensarlo, que se agüante la fiebre hasta otro momento, ella tiene hoy que jugar, gritar, saltar y enseñar a todo el mundo su "Nenuco" nuevo (el echo de que tenga otros cuatro practicamente iguales, no cuenta para nada).

Ahora me voy de ronda, a casa de las abuelas y familiares varios, a enseñar esos juguetes y a disfrutarlos con mis hijas.

Lo estoy pasando de lo lindo.

Qué todos tengáis un feliz día de Reyes.

P.D.: Me ha encantado que mi hija mayor se haya lanzado de cabeza hacía los libros que le han traido los reyes y ni ha mirado su juguete.

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Wendeling, jueves 6 de enero de 2005, 12:53 | Enlace permanente | 1 comentarios
El chico más guapo del insti (el final)
Aquel trimestre mis notas bajaron alarmantemente, aunque no tanto como para suspender. No llegué a comentar nada en casa, mi madre estaba muy liada con la enfermedad de mi padre (nunca quiso estar hospitalizado, así que paso toda su larga enfermedad en casa, al cuidado de mi madre) y yo empezaba a darme cuenta que de cuento de hadas con Juanlu, nada de nada.

Juanlu jamás se preocupó por disimular que mis gustos le traían sin cuidado. Si le comentaba algún libro por el que tenía interés o algún artículo que me había gustado de una revista científica, me salía con un "muy bien" y cambiaba de tema o sencillamente ignoraba mi comentario.

Después de la primera salida al cine, ya no me dejó escoger que películas, y en los ratos libres ponerme a leer, nada de nada. Tenía que estar a su lado, aunque estuviera con sus amigos y ni puñetera idea de lo que estaban hablando (jamás me incluyó voluntariamente en esas conversaciones, solo estaba "porque era su chica").

La única compensación en ese tiempo fue las caras de envidía de los corrillos de chicas cuando pasábamos, pero por lo demás... ¡NI SIQUIERA SABÍA DAR UN BUEN BESO!!!

Una tarde lo vi en la calle, con sus amigos habituales, estaban hablando de algo interesante, porque sonreían y ni me vieron. Así que decidí darle una sorpesa a Juanlu: acercarme por detrás y agarrarle por la cintura.

Rodeé el edificio, para que no me viera llegar, y cuando estaba a punto de doblar la esquina, escuché algo de su conversación que me hizo detenerme.

Pasé de la sospecha inicial, a la sorpresa y finalmente a la mala leche. Nunca me había sentido tan enfadada con alguien, tan utilizada, tan sucia. Me di la vuelta para marcharme, cuando decidí que de eso nada. Tenía que ver que cara ponía cuando se diera cuenta...

Todo había sido por una apuesta. Una imbécil y estúpida apuesta entre niños que se creían hombres a sus 16-18 años.

Juanlu había apostado 5000 pesetas a que se acostaba con cualquier chica de la clase. Sus amigos eran los que me habían elegido, por considerar que era la más mojigata, y por consiguiente, la más difícil.

Le estaba comentando que en navidades lo tenía todo dispuesto y como estaba babeando por estar con él, caía seguro. Sus amigos se reían y respondían que me veían todavía muy verde para dar ese paso.

No recuerdo muy bien lo que pasó por mi cabeza en ese momento, aunque sí recuerdo mi reacción.

Doblé la esquina, toqué el hombro de Juanlu y cuando sus amigos se callaron de golpe, él se volvió para ver quien era. Ni siquiera se como lo hice, ni si sería capaz de volver a hacerlo. Pero eso si, me hice la mano polvo, del puñetazo que le lancé a su cara. La mano me dolió durante días, pero le rompí la nariz, delante de todos sus amigotes. Cuando empezó a sangrar, sus amigos reaccionaron, a carcajada limpia.

Me volví y marché a casa. Sólo empecé a llorar cuando llegué, en mi habitación.

No apareció en clase al día siguiente y volví a mi estatus de tía rara, sola. Escuchaba los cuchilleos al pasar. Pero nadie me comentó jamás nada, ni de mi puñetazo a Juanlu ni de la apuesta.

Juanlu me miró de reojo varios dias después, con su escayola en la cara. Pero ni una explicación, ni justificación.

Harta de comentarios a mi espaldas, me acerqué a él, en medio de la clase, justo antes de las vacaciones de Navidad:

- Ni siquiera mereces lástima, por gilipollas.

Me volví a mi asiento habitual y me propuse recuperar el tiempo perdido.

Mi padre murió en Enero. Olvidé por completo a Juanlu. Me hice mujer de golpe.

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Wendeling, miércoles 5 de enero de 2005, 15:58 | Enlace permanente | 1 comentarios
El chico más guapo del insti
Mi padre lleva enfermo varios meses y en casa empieza a estar la cosa más difícil para conseguir algo, soy consciente que empieza a faltar el dinero pero mi madre se comporta como si todo estuviera normal.

Empieza el curso. Y ese año hay un chico guapísimo en mi clase: Juanlu. Es repetidor y un par de años mayor que yo (que yo y que toda la clase). Tiene más experiencia con chicas, es guapo y sabe como conseguir para que todas nos consideremos únicas. Aunque me han avisado para que procure relacionarme lo menos posible con él. No es recomendable si quieres sacar buenas notas... pero es el chico más guapo del insti y soñadora como soy, me imagino con él.

Soy el bicho raro de clase y me relaciono... con los otros dos bichos raros de clase. Solo me preocupo de sacar buenas notas y me trae sin cuidado la moda o si ese año se llevan los calcetines de flores con zapatos de tacón o los vaqueros superceñidos con camisetas cortadas justo debajo del pecho.

Gordita, con la cara llena de espinillas, me escondo detrás de unas gafas y tapo mi pecho bastante generoso (con que me llamen vaca lechera durante el verano tengo bastante). Procuro pasar desapercibida aunque es algo complicado con mis notas y mi altura (¿a quién se le ocurriría hacerme tan alta?)

Me gustan los chicos, por descontado y tengo sueños bastante eróticos, por descontado también a mi edad. Pero aunque parezca difícil entender, no son el objetivo de mi vida en ese momento. Quiero estudiar mates y para conseguirlo, hay que aprender mucho (ese sí es mi objetivo). Y en clase miro de reojo a Juanlu cuando veo al grupito de chicas que siempre anda a su alrededor..., aunque jugar con el número e y los logaritmos neperianos es realmente divertido.

Me gusta aprovechar los recreos y los minutos entre clases leyendo siempre algo, aunque realmente no es aprovechar, disfruto leyendo, me gusta meterme en la historia, ser el caballero que salva a la princesa o lucha contra el tío malvado que quiere quitarme mi herencia (nada de ser la novia que se queda en el castillo bordando hasta la llegada de su prometido... ¡que aburrimiento por favor!) y así consigue sorprenderme muchísimo alguien cuando escucho justo al mi lado:

-¿Sabes que eres realmente muy guapa?

¡Uhhhffffff! Estaba tan metida en la novela que ni me había dado cuenta que alguien se acercaba a mi, y muchísimo menos que ese alguien es Juanlu sin comitiva femenina y babosa alrededor.

Sé que está mintiendo. No soy guapa ni tengo un tipo estupendo ni muchísimo menos mi forma de vestir es la adecuada; soy aburrida, la empollona de clase y nada, nada atractiva. Pero me gusta que me diga eso y además siento curiosidad por saber hasta donde quiere llegar, porque automáticamente se que quiere algo de mi.

- ¿Te gusta leer?

- Ajá

- ¿Qué lees?

- Ivanhoe de Walter Scout

- Ah! (arruga la frente, ni puñetera idea) ¿es de amores?

- Bueno, algo hay, pero más bien trata sobre el trasfondo de clases a consecuencia del poder que puede conseguirse por mediación de la religión en la Inglaterra medieval (es mi sistema para quitarme pelmazos de encima, aunque hay pocos que se acerquen, pero de vez en cuando alguno llegaba).

-¿Y te gusta leer esas cosas? Parecen muy aburridas.

- Son mucho más interesantes que el decidir que ropa ponerse cada mañana para ir a clase (ahora me reconozco muy pedante).

- Bueno, no está mal. Me tendrás que enseñar a comprenderlo cuando empieces a salir conmigo.

-¿Cómo? (ahora si que había conseguido sorprenderme de lo lindo)

- Que si quieres venirte conmigo al cine este sábado.

No puedo. Tengo que hacer cosas en casa y además preparar el trabajo para filosofía sobre Camus... y un buen montón de cosas.

- Vale. Están echando “2001, odisea en el espacio” y mi primo me la ha recomendado.

- ¿Esa de que va?

- Es del espacio.

- Está bien, me tienes que dar tu número de teléfono para quedar.

Esa tarde, todavía algo anonadada, intento asimilar que Juanlu me ha pedido salir. A mí... no a otra... a mí. Parece que realmente le gusto. Me miro en el espejo ¿Seré guapa y no me había dado cuenta?

Empecé a salir con Juanlu, me había convertido en su chica y mi “status social” en el insti cambió por completo.

Y mis notas también.... hasta que un buen día...

(continuará... siento haceros esto, pero el tiempo se me acaba)

Felices Reyes a todos.

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Wendeling, martes 4 de enero de 2005, 19:40 | Enlace permanente | 1 comentarios
Por un año más
Cuando he despertado a Ithilien esta mañana, las primeras palabras que ha pronunciado medio dormida, han sido: “72 horas”

- ¿Qué?

- Que quedan 72 horas para que lleguen los reyes magos.

Por un momento había olvidado que mi hija pequeña durante las últimas semanas ha vivido para y por la llegada de los reyes y esperando su juguete. Desde primeros de noviembre ha ido contando los días y últimamente, al estar más cerca, hizo el cálculo en horas.

Este año me había echo a la idea de que mis hijas eran lo bastante mayores para seguir creyendo en la llegada de los reyes magos, sobre todo después de oír comentarios de Estel del tipo: “Mira mamá, con lo mayor que es y aún cree en los reyes magos”

Pero cuando finalmente Estel comentó a Ithilien que según le habían dicho en el colegio, los reyes magos eran los padres... Ithilien se negó en redondo, eso no era posible, porque si era así, se derrumbaba su mundo, montando en torno de la llegada de los reyes y el poder elegir cualquier juguete que quisiera.

Durante varios días, a mediados de diciembre, hubo en casa un tira y afloja, sobre si los reyes magos existían o eran los padres... con dos momentos culminantes:

1.- Cuando intenté “regatear” el juguete para reyes (siempre han pedido uno; cuando hace años les expliqué que si pedían muchos juguetes, podrían llegarles justo los que menos les gustaban, decidieron que mejor pedir uno solo y así ese sí llegaría seguro). Una de las pruebas que había puesto Estel para demostrarles a Ithilien de la no existencia de los reyes magos, había sido elegir un juguete de precio desorbitante, para demostrarle que no existían si el juguete no llegaba. Cuando oí sus sugerencias sobre los juguetes, me asusté (bueno... literalmente me eché a “sudar”... ¡vaya precios!), aunque al final las aguas volvieron a su cauce cuando “inocentemente” les dije: “¿Estáis seguros de querer ese juguete con el que terminaríais por no jugar por temor a romperlo?”

2.- Cuando Ithilien, mucho mejor “negociante” que Estel, terminó por convencer a su hermana mayor, de que sus amigas eran unas mal pensadas y se la estaban jugando, para que ella no pidiera el juguete deseado y así quedarse sin él.

Ahora, a la falta de 72 horas sonrío, porque en mi casa, por un año más, se ha salvado la inocencia.

Las navidades que viene “Los Reyes Magos” dirán....

(Esta alma inocente también le encantaría creer en lo reyes magos... y seguro que así lo haría si éstos le regalaran algún libro interesante... que salen mucho más baratos que cualquier juguete de moda y me hacen soñar)

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Wendeling, lunes 3 de enero de 2005, 18:06 | Enlace permanente | 1 comentarios